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5 reglas para que las marcas no destrocen la Realidad Virtual
La lista de potenciales aplicaciones de la realidad virtual es cada vez más y más larga
Lo que las marcas deberían de respetar para no terminar hundiendo la Realidad Virtual
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    Durante los últimos tiempos, los analistas han ido señalando el potencial que tendría en el futuro próximo la realidad virtual e iban poniendo en este año el momento en el que se iban a producir todos los grandes lanzamientos relacionados con la misma. Las grandes marcas tecnológicas iban a lanzar, predecían, durante este año todos sus grandes productos en este terreno, lo que haría que los consumidores empezasen a encontrar una amplia oferta en este sentido. Las previsiones son, en esta ocasión, hechos y las firmas de tecnología han realmente presentado en los últimos meses grandes avances en el terreno de la realidad virtual (y se da por hecho además que esta no es más que la primera avanzadilla). De hecho, y aunque no era más que en realidad una invitada, la realidad virtual fue una de las grandes estrellas del Mobile World Congress (MWC) que se acaba de desarrollar en Barcelona.

    Las grandes marcas tecnológicas están presentando dispositivos que permiten hacer muchas y muy variadas cosas y las marcas se están relamiendo ya de gusto ante el potencial que tendrá esta realidad. Gracias a estos servicios y a estos dispositivos, las marcas podrán ofrecer en un futuro próximo grandes experiencias y grandes servicios, cosas que nunca antes se hubiesen imaginado como posibles y que ahora la tecnología hace factibles. La lista de potenciales aplicaciones de la realidad virtual es cada vez más y más larga y las expectativas de las marcas son más y más elevadas. Solo hay que imaginar lo que la realidad virtual podrá hacer solo en el mundo de la publicidad para ver lo mucho que a las compañías y a sus responsables de marketing les podrá fascinar estas herramientas.

    Y a eso hay que sumar que los consumidores parecen especialmente interesados en lo que la realidad virtual podrá generar, lo que hace que el interés de las marcas sea muy elevado. Pero lo cierto es que el interés de uno y el de los otros podría chocar directamente y el uso que las marcas podrían hacer de esta tecnología emergente podría no ser tan interesante. No sería la primera vez que ocurre y posiblemente tampoco sería la última: las marcas podrían 'cargarse' la realidad virtual antes incluso de que llegase a los consumidores de forma mayoritaria.

    Las compañías tendrán que tener claras varias cosas y no deberían entrar como elefante en una cacharrería y llenar la realidad virtual con su spam. Tendrán que tener cuidado con lo que hacen y no deberían cegarse. Si las cosas les molestan a los consumidores en otros escenarios, ¿por qué creen que no les molestarán en la emergente realidad virtual? En un análisis en AdAge han establecido las cinco normas básicas que deberían cumplir las marcas si no quieren hundir la realidad virtual antes incluso de que se haga popular.

    Los anuncios deben ser localizables, 'predecibles'

    Cuando se ve la televisión, los consumidores tienen muy claro el momento en el que han entrado en una pausa publicitaria. Lo mismo ocurre en internet. Los consumidores saben qué es un banner y qué no lo es. Lo mismo debe ocurrir en la realidad virtual. Como explican en el análisis, el espacio que ocupan los anuncios debe ser predecible. Es decir, los consumidores deben ser conscientes del momento en el que se están enfrentando a publicidad y cuando lo que tienen delante no es publicidad. Y, sobre todo, tienen que esperárselo. Es decir, no vale con lanzar anuncios de una manera inesperada y pillando por sorpresa al consumidor. Tiene que haber unas normas, como hay en todos los demás medios.

    Y no hay que vender y vender y vender (y así veinte veces más) publicidad

    Esta es una llamada de atención tanto para los medios que generarán el nuevo espacio para la publicidad como para las marcas que lo comprarán. No vale la pena llenar de publicidad este nuevo entorno y no dará en absoluto buenos resultados el llenarlo todo con anuncios. Posiblemente las marcas se volverán locas de contento con las posibilidades del soporte y generarán muchísima demanda, pero no por ello habrá que meter los anuncios hasta debajo de las piedras.

    A los consejos del análisis habría que sumar otro punto en esta conclusión: las marcas y los medios no deberían perder de vista lo que ocurrió con internet y no deberían repetirlo. Un exceso de anuncios tuvo efectos muy negativos.

    Lo importante no es la cantidad sino la calidad

    Lo que las marcas tendrán que tener siempre presente cuando lancen anuncios en este entorno es no tanto el hacer que el usuario vea veinte veces su mensaje sino el que lo vea en buenas condiciones. Los anuncios tendrán que ser más respetuosos que nunca con la tecnología y con las exigencias del consumidor. Los tiempos de carga lentos o los anuncios que no funcionan bien no serán en absoluto tolerados por el consumidor, ya que lastrarán su experiencia y harán que la marca se posicione por debajo de la calidad del soporte.

    La privacidad debería entrar ya en la lista de cosas por cultivar

    Uno de los grandes problemas en internet es la privacidad. Los consumidores están muy preocupados por lo que las marcas saben de ellos y por como esa información es usada en los anuncios. En el mundo de la realidad virtual, las experiencias serán aún más personales (lo que generará más datos), lo que hará que los consumidores se sientan aún más preocupados por lo que las marcas sabrán y por cómo lo emplearán. La privacidad será un factor aún más decisivo y las marcas tienen que tenerlo muy presente. No pueden jugar con ello y no pueden cruzar límites o tendrán entre manos un potencial fracaso.

    Dar opciones a los consumidores es una gran idea

    Los medios tendrán que ser mucho más imaginativos con lo que ofrecen a los consumidores y añadir la posibilidad de modificar cómo se recibe la publicidad se convertirá en un elemento casi obligatorio para eliminar la frustración asociada a la experiencia con anuncios. Permitir pagar para no ver anuncios puede ser una de las grandes opciones para los medios (aunque una que no hará tan felices a los anunciantes). Dar a escoger cómo se quieren ver los anuncios puede ser la opción que mantendrá contentos tanto a marcas como consumidores.

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