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    Ars et Inventio -unidad de negocio de Business Integration Partners (Bip), especializada en proyectos de estrategia y gestión de la innovación-, junto con PeopleMatters -firma de servicios profesionales de consultoría de capital humano-, convencidos de la importancia estratégico que tiene la innovación ha lanzado por segundo año consecutivo la encuesta Innov@cción 2013 dirigida a directivos y profesional es del ámbito de la innovación empresarial, y de cuyos datos se desprenden interesantes conclusiones, así como claves importantes para afrontar los retos de la innovación estratégica de las empresas.

    La adopción de una adecuada estrategia de innovación es, sin duda, una de las claves, por no decir “la clave”, para evolucionar a largo plazo. Esto conlleva un proceso de cambio, que lleva asociados inevitablemente unos riesgos. Sin embargo, los directivos y gestores de las organizaciones también deberían sopesar los riesgos que conlleva no acometer una estrategia de este tipo. Es esencial que las organizaciones evolucionen y se “reinventen”.

    Inventar consiste en hallar o descubrir algo nuevo o no conocido, mientras que innovar es crear o modificar un producto e introducirlo en un mercado.

    Parece que la diferencia es clara, y llevándolo al entorno empresarial, se puede concluir que para inventar es necesario que la empresa invierta en la generación de nuevas ideas (normalmente a través de departamentos de I+D), mientras que para innovar es necesario que la empresa invierta para llevar al mercado esas nuevas ideas (departamentos de innovación), y conseguir algún tipo de retorno (económico, social,…).

    Está claro que no estamos hablando de dos enfoques divergentes, sino realmente convergentes y complementarios, ya que una condición necesaria (aunque no suficiente) para innovar es la creatividad y la generación de nuevas ideas.

    En definitiva, podemos decir que en una organización la I+D es la función que transforma el dinero en ideas, mientras que la innovación, es la encargada de transformar las ideas en valor (retorno) para la compañía.

    Uno de los principales dogmas de la teoría de la innovación, es que sin la participación e implicación de las unidades de negocio, la innovación no se sustenta.

    El objetivo de esta segunda edición del estudio se ha enfocado, adicionalmente a obtener una visión global del nivel de innovación de las empresas españolas, en analizar cuáles son las prioridades de innovación de las principales áreas funcionales que la componen (comercial - marketing, finanzas - administración, recursos humanos, tecnología / sistemas de información y producción - operaciones).

    En definitiva, el estudio trata de mostrar cuales son los temas en los que las compañías están focalizando sus esfuerzos de innovación.

    Interesantes han sido las conclusiones del mismo, si bien, cabe destacar diez cómo las estrategias claves para hacer de su negocio una empresa innovadora:

    1. La innovación debe considerarse un proceso estratégico de negocio. La estrategia no es la innovación, pero la innovación es estratégica.
    2. Existencia de un liderazgo claro: pasión por innovar. La innovación, además de gestionarla, hay que liderarla.
    3. Fomento de la creatividad e incentivación de la generación de ideas. La experiencia es el peor enemigo de la innovación: hay que romper paradigmas.
    4. Para innovar hay que mirar hacia fuera. Hay que conocer que está ocurriendo a nuestro alrededor (clientes, competidores, tecnología,…).
    5. Disponer de un modelo para gestionar la innovación de forma eficiente. Un proceso estructurado para que la innovación tenga continuidad en el tiempo.
    6. Es preciso medir los progresos obtenidos en innovación. Sólo con datos se puede tener una idea clara de dónde se está.
    7. Innovar pasa por motivar e implicar al equipo. Innovar ya no es una labor exclusiva de las áreas de innovación o I+D.
    8. Incentivación, reconocimiento y aprovechamiento del talento. El proceso no garantiza la innovación, la clave está en las personas.
    9. Hay que poner en valor el esfuerzo innovador. Hay que “vender” la innovación dentro y fuera de las compañías.
    10. Y cómo no…, hay que gestionar el cambio. La innovación es un proceso de cambio y como tal, hay que gestionarlo.
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