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    Los datos son una parte cada vez más importante de la estrategia de las empresas en los tiempos que corren. La información es un elemento crucial y uno que las compañías valoran cada vez más, ya que les permite conocer de forma realista a sus consumidores. El boom de los datos ha hecho que las marcas ya no tengan que quedarse con generalidades y con estimaciones, sino que ahora pueden, directamente, encontrar información precisa y concreta sobre lo que sus consumidores quieren y esperan. Es la gran ventaja del big data, que permite establecer pautas de actuación ligadas no a teorías sino a hechos concretos y que además posibilita un tratamiento casi personalizado de los propios consumidores. Ahora se puede saber lo que los consumidores quieren en general y también de forma concreta.

    Pero para poder jugar con el big data se necesitan, de partida, grandes cantidades de datos. Las marcas tienen que acumular información y más información y tienen que ser capaces de ser eficientes y efectivas en su aproximación al consumidor. Recabar datos se ha convertido en una obsesión y las marcas emplean todas las armas que tienen a su disposición para hacerlo. Todas quieren todos los datos posibles y todas quieren saberlo todo sobre sus consumidores. Y esto ha creado un nuevo punto problemático.

    Las marcas saben más que nunca cómo son y qué quieren sus consumidores... pero también están siendo observadas de manera más crítica que nunca por sus consumidores en lo que acceso a la información e invasión de la privacidad se refiere. Los consumidores sienten que las marcas están yendo demasiado lejos y que están entrando en esferas demasiado personales. Además, los consumidores no solo están cada vez más preocupados por lo que las marcas saben sino que son cada vez más conscientes del poder de la información y de su creciente valor. Los consumidores son cada vez más conscientes de que los datos no son algo que no valga nada.

    Y por ello cada vez los consumidores son más conscientes de que las marcas acumulan información y de cómo se están convirtiendo en una suerte de esclavos de los datos.

    Según datos de un estudio de Amaze One, el 51% de los consumidores reconoce ser plenamente consciente de que las marcas están recolectando información sobre ellos y saben establecer el cuándo y el dónde de esta recolecta de datos. Aunque un porcentaje sorprendentemente elevado de los consumidores son capaces de reconocer esas prácticas, un porcentaje aún más elevado se siente vulnerable ante ellas. Un 70% de estos consumidores apunta que no siente que tenga control sobre cómo se usa la información y de lo que ocurre con los datos.

    Por ello, las cuestiones de personalización y 'el tema de los datos' está en una suerte de cuerda floja que puede arrojar a las marcas, si no saben mantener el equilibrio, directamente a la piscina de lo inquietante. Las marcas tienen que ser capaces de encontrar la forma de que la información y su uso no cruce las líneas que los consumidores no quieren que crucen.

    Los consumidores están dispuestos a compartir

    Los consumidores están, además, dispuestos a compartir datos y estarían más cómodos si las cosas funcionasen de otro modo. Un 46% de esos consumidores que sienten que no tienen el control de lo que ocurre con la información asegura que darían datos mucho más abiertamente si fuese posible borrar la información que las compañías tienen y si supiesen mucho más y mejor qué es lo que ocurre con los datos.

    Cierta información es además mucho más factible de ser compartida que otra. La mayoría de los consumidores no tiene reparos en compartir ciertos elementos informativos. Un 76% está dispuesto a decir su nombre, un 68% a compartir su edad y un 66% a decir su dirección de email. Frente a esos datos, solo un 7% compartiría información de redes sociales o usaría el social login y solo un 25% daría su número de teléfono.

    Los datos no se dan además ya gratis. Los consumidores esperan cada vez más que las marcas ofrezcan algún tipo de compensación por ellos. Un 30% da por hecho que va a ser compensando y un 12% que accederá a servicios mejorados. Compensar por los datos recibidos es, por tanto, una estrategia efectiva para conectar con el consumidor.

    Las técnicas del marketing online, con el máster más prestigioso. UPF Barcelona School of Management
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