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El juego ha muerto de éxito
Pokemon Go está siendo víctima de la falta de previsión, de una suerte de muerte de éxito que la compañía que lo creó y gestiona no está siendo capaz de atajar.
Lo que Pokemon Go enseña a empresas y marcas sobre los riesgos de morir de éxito
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    A principios de verano se vivió un frenesí. Todo el mundo estaba jugando al mismo juego y todo el mundo estaba desesperado por poder hacerlo (el lanzamiento no fue global y algunos tuvieron que esperar algún tiempo antes de poder jugar). Parecía que no quedase persona en el mundo que no hubiese jugado al juego en cuestión y que no dominase el lenguaje de paradas, gimnasios y entrenadores que era la lengua de ese escenario. Hablamos, por supuesto, de Pokemon Go, la fiebre del verano que hizo que hasta el bar menos tecnológico del lugar menos millennial de la tierra sacase partido y tajada de tener a un pokemon viviendo en sus instalaciones y esperando a ser cazado.

    La fiebre por los Pokemon fue abrumadora. Personas eran detenidas por entrar donde no debían para cazar pokemons. Asistentes a actos de alto nivel eran abochornados mundialmente y públicamente por ponerse a cazar pokemons en medio de los mismos. Y los atletas de los Juegos Olímpicos se dejaban demasiados miles de euros en roaming cazando pokemons. Y Pokemon era la palabra clave que aparecía en todas partes y en todos los medios de comunicación.

    ¿En qué se ha quedado la fiebre meses después?

    Teniendo en cuenta que las acciones de Nintendo se dispararon (estratosféricamente) gracias al juego, se podría imaginar que Pokemon Go se iba a convertir en la gallina de los huevos de oro y en el niño mimado de la compañía. Y, sin embargo, Pokemon Go se ha convertido en un ejemplo más de cómo morir de éxito y de cómo, lo que parecía triunfar de forma abrumadora en un momento, acaba convirtiéndose en simplemente algo del pasado cuando no se mantiene el fuego avivado. Las Tendencias de Google, que permiten ver cómo evolucionan las búsquedas, puede ser un primer indicador. El primer gráfico es de búsquedas globales. El segundo de búsquedas en España. En ambos se puede ver como las cifras de interés por Pokemon Go han ido cayendo progresivamente: hay un pico de infarto y luego un desplome de igualmente infarto.

    La clave del problema

    ¿Qué ha pasado con Pokemon Go? El juego ha muerto de éxito (la marca no ha sabido mantener las expectativas de sus consumidores más entregados) y se ha visto afectado por culpa del pinchazo de la burbuja (el interés por el juego era, en un primer momento, algo no orgánico, sino más bien hinchado por un pico de interés alentado por los medios y por lo viral de la historia).

    Y Pokemon Go está siendo también víctima de la falta de previsión, de una suerte de muerte de éxito que la compañía que lo crea y gestiona (Niantic) no está siendo capaz de atajar. Como recuerdan en BusinessInsider, Pokemon Go está en caída libre y Niantic no es capaz de hacer nada para frenar esta situación. Los jugadores se quejan de que ha dejado de ser social, ya que ha perdido jugadores, que los elementos de atracción se acaban (lo que hace que se acaben los puntos de interés) y que el interés del juego, lo que lo hacía atractivo, haya decaído en los últimos tiempos (si no hay otros jugadores y si no hay 'lures', los 'señuelos', jugar no es divertido). Los Pokéstops han perdido tirón y han desaparecido y las quedadas para cazar Pokemons se han enfriado.

    A eso se suma que Niantic se ha centrado muchísimo en acabar con los servicios que ofrecían terceros para el juego (como mapas para ayudar al proceso de caza), algo que no ha gustado a los jugadores (que los encontraban útiles), que no ha mejorado la experiencia (los servicios de terceros lo hacían) y que posiblemente les haya hecho perder el tiempo frente al centrarse en pensar en lo que venía después. La compañía tiene que encontrar la forma de fidelizar a los consumidores que se están yendo y de captar a nuevos jugadores.

    Las lecciones a aprender

    ¿Es demasiado tarde para Pokemon Go? En BusinessInsider consideran que no, que la compañía aún puede cambiar cosas y mejorar la oferta, lo que les permitiría volver a conectar con las audiencias y volver a dar vida al juego.

    Sea como sea, Pokemon Go se ha convertido ya en un ejemplo claro del riesgo al que se enfrentan las marcas cuando tienen un éxito excesivo y rápido. Morir de éxito es tan peligroso como morir por fracaso. Las marcas tienen que estar preparadas para sobrevivir al exceso de demanda y para mantener los niveles de lo que los consumidores esperan y piden a la altura. Un éxito repentino y a lo grande puede hacer que las cosas se conviertan en mucho más complicadas para las marcas y que estas tengan que redefinir qué hacen y cómo lo hacen.

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