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Alemania ultima una ley que penará a las redes sociales por no ser rápidas a la hora de eliminar contenidos extremistas. Reino Unido podría unirse
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    Uno de los elementos que aparecieron casi de forma paralela a internet y que empezaron a crecer más y más gracias al boom de las redes sociales fueron los trolls. Los trolls son usuarios que buscan resultar incendiarios y que, por ello, se centran sobre todo en publicar contenidos ultrapolémicos, esperando arrastrar a los demás usuarios-lectores a entrar en una guerra de comentarios. Igualmente, suelen ser 'monotemáticos', por así decirlo, haciendo que entren al trapo en aquellos contenidos con los que chocan. Su actividad ha hecho ya que las reglas de internet cambien, ha modificado cómo tienen que comportarse las empresas y cómo actuar en marketing online y también ha tenido un impacto directo en cómo se perciben ciertos mensajes.

    Los trolls son un problema serio para las marcas y empresas que operan en internet y uno de los principales temores a los que se enfrentan las compañías cuando deciden lanzarse a la red o a operar en redes sociales y online. Lo cierto sin embargo es que ellos no son más que una gota de agua en el océano de la red y ni siquiera son quienes tienen opiniones más dañinas y quienes pueden hacer un mayor daño con sus palabras.

    En la red también se puede encontrar mucho discurso extremista y muchos contenidos de lo que en inglés se conoce como hate speech, discurso del odio. Como bien ha aprendido YouTube con el escándalo al que tuvo que enfrentarse hace unas semanas, cuando sus anunciantes llamaron al boicot al descubrir que sus anuncios aparecían en canales racistas y extremistas (aunque el boicot fue bastante a medio gas), más allá de los problemas de ética que estos contenidos suponen, también son un serio problema para las empresas que operan online.

    La llamada al boicot de los anunciantes fue algo que pasó de forma no organizada y que no tuvo más pérdidas económicas que las que YouTube pudo sufrir por los anunciantes que dejaron de anunciarse. Las previsiones eran catastróficas, aunque los primeros resultados de Google tras el anuncio demostraron que no tanto lo fueron en realidad. Pero las cosas cambiarían si la idea se institucionaliza, que es lo que podría estar a punto de pasar. En dos países europeos ya se han mostrado más que dispuestos a establecer nuevas líneas de multas y penalizaciones contra quienes permiten que se lancen mensajes de este tipo en redes sociales.

    "Queremos que las empresas desarrollen herramientas para detectar y eliminar este contenido dañino de forma automática", apuntaba Theresa May tras una sesión sobre redes sociales y contenido extremista en el foro del G7, tal y como recoge TechCrunch.

    Alemania trabaja ya en ello

    La cuestión no es simplemente una intención sino más bien algo que podría llevar a la acción. Por ahora son solo un par de países los que están empezando a mostrar interés en crear este tipo de normativas, pero si salen adelante es más que probable que se produzca un efecto contagio y este tipo de legislación llegue a más lugares de Europa. La pionera, Alemania, está trabajando en una propuesta de ley que impondría multas de hasta 50 millones de euros a las compañías de redes sociales que no sean capaces de eliminar este tipo de contenidos en menos de 24 horas.

    En Reino Unido, un informe de un comité de los Comunes (el, por así decirlo, Congreso de los Diputados británico) criticaba que las redes sociales no estuviesen haciendo nada para frenar el discurso del odio. Las críticas desde uno de los ministerios británicos también apuntaban que los pasos que dan en moderación compañías como Facebook (sus líneas maestras acaban de ser filtradas a la prensa) son inaceptables.

    Reino Unido, si los conservadores ganan las elecciones de dentro de unos días, podría también trabajar en leyes para multar este tipo de contenidos y el no ser rápidos en su eliminación. Teniendo en cuenta que un estudio apuntaba que este tipo de contenidos estaban creciendo en un 25% en canales como YouTube en este país, la cuestión no es baladí.

    En el caso de Alemania, se está produciendo el debate sobre el tema, aunque el interés del Ministerio de Justicia es que la ley salga antes de finales de junio. El ministerio defiende que la ley no ataca la libertad de expresión, sino que hará que esos contenidos que están penados por la ley (amenazas de muerte, discurso de odio) tengan que desaparecer también de las redes sociales. Las compañías han aumentado la cantidad de contenidos de este tipo que eliminan, pero las autoridades germanas siguen considerando que es insuficiente.

    Facebook, YouTube o Twitter, alertan, deberían tener las mismas obligaciones que los medios de comunicación en lo que respecta a esos contenidos. Facebook, uno de los principales afectados, ya se ha posicionado en contra de esa medida y ha acusado al gobierno germano de poner en manos de empresas privadas lo que debería ser una responsabilidad del estado.

    La ley alemana no solo impondrá multas muy elevadas a las empresas en cuestión, sino que además requerirá que estas compañías tengan una persona responsable de luchar contra estos contenidos. Su empresa no cumple con lo establecido ese profesional podría ser sancionado con una multa de 5 millones de euros por parte del estado.

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