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Marketing experiencial, emociones y destinos turísticos

Publicado por Jonatan Gómez en Marketing Turístico hace 2 años
Graduado en Turismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, cuenta con diversos masters de especialización en consultoria turística, dirección del turismo de congresos y convenciones,...
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¿Qué es un destino?... no nos quedemos en lo práctico, pensemos: ¿Qué es un destino? ¿Alguna vez hemos pensado mas allá de lo que todos sabemos?

Quien puede negar que un destino es "un conjunto de sensaciones, de vivencias, de experiencias, de momentos, de segundos, que quedan en nosotros grabadas para siempre como un lugar del que recordamos hasta el punto de hacernos escapar una sonrisa, una lágrima, o un escalofrío": eso es un destino.

Podemos estar años y años intentando hacer ciencia de un destino, de sus estacionalidad, e incluso transformar como medibles, todas aquellas variables que nos ayuden a comprender sus movimientos, afluencias y picos.

Las pernoctaciones, las estadísticas de ocupación y visitantes, podemos compararlas, podemos hacer benchmarking, podemos intentar aplicar las mayores técnicas jamás utilizadas en medición de estacionalidad turística. Podremos hacer "case studies" de estrategias de éxito de otros muchos lugares, de acciones estratégicas, de oferta complementaria única, pero nunca podremos parecernos a otros destinos a la hora de desestacionalizarnos.

Un destino siempre será las sonrisas de los turistas que pasaron por ahí, un cruce de miradas entre dos personas que se han encontrado y conocido allí, una sensación única al disfrutar de una comida al lado del mar o en plena montaña; siempre tendremos que valorar, que nuestros destinos dependen de los seres humanos, y los seres humanos estamos definidos por unas características no medibles: el amor, el deseo, las expectativas, el valor que damos a variables si medibles como un hotel, la atención de un recepcionista, la calidad de una comida, las vistas de un atardecer sin o con grandes carteles de publicidad haciendo que ese sitio sea paradisíaco o cero sostenible.

El turista siempre podrá cambiar de decisión en un momento determinado, en el último momento, al entrar en la agencia de viajes cuando se encuentre con alguien y le diga, no, no, ves a este otro sitio, por diversos motivos, seamos realistas, porque ahí se liga mas, porque te va a encantar sus paellas, porque tiene mejores playas en esta época, porque tiene un castillo maravilloso mejor que donde queríais ir, porque hace un festival de música que os va a encantar..., cuando nuestro turista tenga claro que irá con su familia, amigos, novio, novia a ese lugar en el que quieren compartir ese recuerdo de un verano anterior, de otro momento vivido, de una sonrisa cómplice, todo puede cambiar en un segundo y siempre se nos escapará la medición de esos factores.

Profesionalicemos, midamos y analicemos todo lo que esté en nuestra mano, estadísticas, pernoctaciones, visitas, estrategias, tenemos herramientas por las que hubiéramos dado todo hace muchos años, gracias a los profesionales de este sector, etc, ... pero jamás olvidemos que hay factores no medibles ni analizables: las decisiones, los deseos, las motivaciones y las expectativas de nuestros turistas, únicamente podemos trabajar en un sentido, y no es otro que en recordarles a nuestros turistas y visitantes lo que vivieron, soñaron, rieron y lloraron y las sensaciones que hacen recordar nuestro destino, ofreciéndole oportunidades interesantes de revivirlo, de una manera inteligente, trabajando nuestra oferta complementaria.

Estamos de acuerdo en trabajar la calidad de esa oferta mediante el benchmarking, pero lo que hace nuestro vecino o competidor, son otras sensaciones, otras vivencias, nunca será lo mismo, trabajemos en ser profesionales, pero también en todo aquello que nos hace únicos y nos hizo únicos para nuestros turistas y visitantes, en recordar la esencia de nuestro destino a lo largo de todo el año, haciendo que esos instantes vividos, esas senaciones, esas sonrisas, esas lágrimas, esas imágenes grabadas en nuestras retinas y cómo no, en nuestras cintas de video, es decir, todo eso vivido que algún día queremos volver a vivir, lo sea en épocas no estacionales, todo el año, trabajando en lo que somos como destino, trabajando en sus emociones y sus recuerdos.

Puede que veamos la utopía de la desestacionalización al final del horizonte y cuando realizamos medible, profesional y analítico, un buen trabajo en definitiva, estamos caminando hacia ella, pero aún así cada dos pasos que damos, se aleja otros diez; y podemos pensar, .. entonces ¿Por qué lo hacemos?: lo hacemos porque sabemos cómo es nuestro destino, y todo lo que podemos ofrecer a esas personas que una vez vinieron y aún recuerdan los escalofríos y las experiencias, y de esta forma, sin darnos cuenta, vamos apartando del camino hacia la desestacionalización todos los retos y defectos en oferta complementaria, que nos muestra la desestacionalización.

La unión hace la fuerza, trabajemos en nuestra oferta complementaria de éxito, en la profesional, la medible y diversa, pero, casi con mas pasión y profesionalidad, en toda nuestra oferta complementaria, en la endémica y propia, que para nuestros turistas nos hace únicos y les pone la piel de gallina recordando esos momentos, y por supuesto, necesitando volver.

¿No creeis?

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