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    Los adolescentes son la nueva preocupación de las marcas, la que sustituye (o se suma, casi mejor) a los millennials como terreno complejo y delicado en el que los responsables de las compañías no saben qué hacer, qué decir y cómo seguir conectando con ellos. Los adolescentes han añadido nuevas variables y se han convertido en un elemento disruptivo, uno que las marcas tienen que analizar con cuidado.

    La clave para conectar con ellos está en moverse en los mismos círculos que ellos y comprender cómo han cambiado para ellos las reglas de la comunicación. Para los adolescentes, las redes sociales se han convertido en un elemento crucial, en una cuestión básica que usan de forma activa y recurrente y a la que le dan mucha importancia (tanto que llegan a borrar aquellas fotos de Instagram que no reciben el engagement que ellos esperan) y que, por tanto, es clave para que las marcas logren conectar con ellos. En un análisis en Simply Measured, han establecido ciertas realidades sobre cómo están usando ahora mismo los adolescentes las redes sociales.

    El elevado poder de Instagram

    Instagram se ha convertido en la red social favorita de los adolescentes y la que emplean como una suerte de altavoz de lo que son y de lo que quieren, sobre todo, que el mundo piense que son. Por ello, y como concluyen en el análisis, los adolescentes centran toda su atención en intentar lograr transmitir esa imagen buscada. Dedican mucho interés a gestionar su perfil de Instagram y sobre todo a que sea fiel a ellos mismos. Tanto es así que, cuando creen que ha dejado de ser relevante o cuando creen que ya no los representa, no tienen ningún problema en borrar su cuenta.

    El hecho de que Instagram se haya convertido en una especie de altavoz de lo que quieren que el mundo crea de ellos tiene un impacto directo sobre lo que publican. Al fin y al cabo, tienen que hacer una cierta censura sobre ciertos contenidos. Y, por esa razón, cada vez empieza a no ser tan raro que tengan dos cuentas de Instagram. Una es la pública que todo el mundo puede ver y otra es la privada, que solo tiene aquellos seguidores que ellos aceptan, en la que se ven las fotos 'no autorizadas'.

    Este último punto demuestra algo muy importante a las marcas. Los adolescentes son un público que ha realmente comprendido muy bien cómo funciona internet y saben que las cosas que ocurren en la red no se quedan en la red, con lo que ya son muy controladores con su imagen y con cómo esta se transmite. Además, son mucho más celosos de su intimidad de lo que lo fueron otros grupos demográficos.

    Snapchat es la herramienta que usan para hablar

    Quizás este sea el punto menos aplicable del estudio, ya que se basa en lo que ocurre en Estados Unidos y este punto exacto no se puede traspasar tan bien como los otros a Europa. Aquí Snapchat no tiene tanto mercado (o al menos no lo tiene en todos los países). Según lso datos del estudio, los adolescentes emplean Snapchat para comunicarse con otros adolescentes, lo que hace que sea muy popular. De hecho, cada vez es más popular que los adolescentes se entreguen a 'streaks' en esa red social, que son una suerte de maratones de conversación, en los que tienen que ser capaces de mantenerse activos y hablando durante 24 horas seguidas. El reto es no dejar que la conversación decaiga.

    Facebook es una cosa seria

    Nada de subir una foto de la fiesta a la que se ha ido al perfil propio de Facebook, porque los adolescentes ya no lo ven exactamente así. Ahora Facebook es un escenario serio y formal. Los adolescentes al menos lo ven absolutamente así: es el lugar en el que se publican contenidos que tu familia (o el profesor del colegio) podría ver y aceptar. Por ello, los adolescentes están en Facebook, pero no lo usan de forma tan activa como usan otras redes sociales.

    Las dinámicas sociales han cambiado al calor de las redes sociales

    Las redes sociales no solo han modificado cómo los adolescentes acceden a la red y lo que hacen en la red, sino que además también han cambiado cómo se relacionan con sus amigos y las reglas de la amistad. Las relaciones de fuera de la red se ven afectadas por lo que se hace en la red y las obligaciones de los amigos, por así decirlo, están cada vez más marcadas por lo que se debe hacer o no online. Los amigos deben, por ejemplo, dar a me gusta a todas las fotos que uno publica en Instagram. Es lo que se espera de ellos. Si se es un amigo especialmente cercano, además del me gusta hay que dejar un comentario.

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