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    Hasta ahora, el problema de las noticias falsas, los usuarios falsos y los trolls en redes sociales se habían enfocado desde un punto de vista de la comunicación. Las noticias falsas resultan problemáticas porque están haciendo que se creen burbujas de información en las que lo que se está conociendo y difundiendo son mentira. Funcionan como una suerte de elemento de desinformación y también como uno de contaminación informativa. Algo similar sucede con los usuarios falsos y los trolls, que crean problemas en la comunicación y que generan situaciones incómodas para el resto de los usuarios. El hecho de que las noticias falsas y los trolls hayan tenido efectos en el marketing político y en la percepción que los votantes tienen de las cosas se ha convertido en la última, por así decirlo, tapa del ataúd.

    Pero ese no ha sido el único punto en el que estos tres elementos también han generado preocupación y han sido material de análisis para los analistas. También se ha sumado en esta cuestión otro hecho. Y es que las redes sociales viven de la publicidad y la publicidad en ellas está ligada al número de veces que se accede a ellas y se visualiza el contenido por un lado y a la cantidad de posibles usuarios que verán ese contenido por el otro. Las noticias falsas y los usuarios falsos están creando una suerte de burbuja en la que la publicidad se está sirviendo de un modo que no es exactamente legítimo. A todo ello se suma además los riesgos para la propia marca, ya que verse asociada a este tipo de noticias la pone en una situación comprometida.

    Sin embargo, estos no son los únicos problemas derivados de las noticias falsas, los usuarios igualmente falsos y los trolls. Todos ellos podrían haber sido un campo de cultivo para una cuestión a otro nivel. ¿Han hecho que la visión que se tiene de las redes sociales sea más positiva de la que es en realidad? ¿Han hecho que se valore de un modo demasiado positivo a las diferentes redes sociales como empresas en lugar de atenerse a los hechos? ¿Han creado una burbuja que ha empujado al alza las cotizaciones y valoraciones de estas empresas?

    Esa es la teoría con la que juegan en un análisis en Quartz. Los expertos de Wall Street necesitan números para establecer lo que creen de las empresas y para dotarlas de valor y, en los números que han manejado para las redes sociales, los usuarios falsos, los trolls y las noticias falsas han tenido su papel a la hora de contabilizar actividad.

    Para ellos, recuerdan, lo importante para establecer lo que valen estas empresas han sido los usuarios al peso y los anuncios que ven. Esos datos hicieron que tanto Facebook como Twitter se cotizasen al alza. Pero ¿cuánto peso tienen las cuentas falsas y los usuarios que no son en realidad nadie en todo esto?

    Cuántos fakes hay

    Las empresas del sector tienen que purgar sus listas de usuarios de cuentas falsas, de trolls y de noticias falsas, ya que al fin y al cabo estas están lanzando campañas de desinformación y están contaminando la comunicación. Pero además, como apuntan los analistas con los que han hablado en Quartz, tienen que hacerlo para mantener la confianza y para ganársela. Sus números de usuarios son su dato más importante y tanto inversores como anunciantes tienen que ser capaces de poder fiarse de ellos. Pero, igualmente, estas cifras son material dedicado, ya que sus oscilaciones hacen que las redes sociales pierdan peso y sean consideradas menos atractivas (véase, si no, lo que le ha ocurrido a Twitter en los últimos tiempos).

    La situación ahora no es la mejor: nadie sabe en realidad cuántas cuentas son de mentira y cuáles son de verdad. Del total de usuarios que tienen las redes sociales, es casi imposible en este momento separar el grano de la paja. Algunas estimaciones hablan de decenas de millones de cuentas falsas, pero también hay quienes (es por lo que apuestan en el análisis) están convencidos de que esas estimaciones son demasiado conservadoras (y que por tanto el número es superior).

    Una estimación de Facebook de 2014 hablaba de que el 11,4% de los usuarios activos mensuales serían en realidad cuentas falsas. Facebook luego redujo esa cifra en sus cuentas y, cierto es, suele ser bastante vigilante a la hora de exigir a sus perfiles prueba de realidad. En el caso de Twitter, la visión que se tiene desde fuera es la de que la situación es más compleja. Un estudio de la Universidad de Baja California llegó a la conclusión de que entre el 9 y el 15% de los perfiles en esa red social son 'fakes'.

    Y hasta ahora los anunciantes se preocupaban de ello, pero eran más bien los únicos. Las cosas han cambiado ahora, cuando se ha empezado a temer el impacto que pueden tener esos perfiles en términos sociales y cuando la cuestión ha llegado a donde más duele... al dinero. A medida que los inversores se preocupan más y más de esta cuestión, a las redes sociales no les quedará más remedio que purgar sus usuarios falsos.

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