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Lo que se hace online se ha convertido en un nuevo indicador de poder adquisitivo
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    ¿Puede ser la red un indicador de fortuna personal y un elemento más a la hora de establecer diferencias entre las diferentes clases? La crisis económica se convirtió en su momento en el último clavo en el ataúd de las clases medias.

    La desaparición de las clases medias estaba polarizando la estructura social y estaba modificando el consumo. El boom de las tiendas low cost, como Primark o los supermercados descuento, se explican por este fenómeno sociológico, haciendo que las separaciones entre lo que compran unos y lo que compran otros sea cada vez mayor. Pero, según algunos datos estadísticos y algunas pautas de comportamiento, ese no es el único símbolo que se puede encontrar para comprender en qué escenario económico hay que meter a cada consumidor. Internet también juega en esas ligas.

    A primera vista, y partiendo del hecho de que internet requiere un coste por uso, se podría pensar que el uso de la red y la conexión a la misma es una cuestión que implica tener ciertos ingresos. Al fin y al cabo, internet se ha convertido en una especie de diferenciador social por sí mismo. La modernidad llega cuando llega la red y son grupos más avanzados los que primero emplean ciertos servicios online.

    Pero, a pesar de ello, las cifras apuntan que, al menos en Europa, cuanto más acomodado se es menos se usa internet. O al menos ciertos servicios de internet, haciendo que exista por tanto una especie de separación que permite categorizar según el tipo de consumidor al tipo de navegación online. Dime dónde navegas y te diré cuánto dinero tienes en el banco.

    ¿Cuáles son los datos que lo demuestran? Un estudio de Ipsos ha analizado los hábitos de navegación de los hogares con mayores ingresos de Europa y ha llegado a la conclusión de que las clases altas europeas ignoran (más o menos) las redes sociales. Facebook, Twitter o Instagram son muy populares, cierto es, pero no lo son entre aquellos que tienen más poder adquisitivo.

    Los jóvenes con altos ingresos europeos de entre 21 a 34 años pasan una media de 2,5 horas al día en internet. La cifra es elevada, es muy superior a la media de otros grupos demográficos y está muy en línea con lo que hacen los jóvenes en general. Lo que supone una ruptura y lo que se puede convertir en un nuevo marcador de ingresos y de por tanto pautas finales de consumo es dónde están (o mejor dicho, dónde no están) esos consumidores.

    Los jóvenes europeos con altos ingresos solo dedican 39 minutos al día a las redes sociales, más que los 13 minutos de media de los seniors (52 a 70 años), pero no mucho tiempo. Como apuntan en eMarketer, que ha recogido los resultados de la encuesta, "parece que la gente con elevados ingresos en Europa, sin que importe la edad, prefieren dedicar el tiempo online a otra cosa".

    No cotillean las fotos de los amigos, compran

    ¿Y a qué dedican su tiempo estos jóvenes europeos que tienen altos ingresos y no quieren ver lo que ocurre en las redes sociales? Según los datos de Ipsos, compran. Mientras no navegan por sus redes sociales favoritas, lo que hacen es mirar productos online desde sus teléfonos móviles. Según los datos del estudio, el 46% de los jóvenes europeos de altos ingresos dedica sus dispositivos móviles a hacer investigación de productos que le interesan (algo que también hace el 30% de los seniors).

    Al fin y al cabo, en general, son consumidores que tienen de forma amplia dispositivos móviles. Del total de personas de hogares con alto poder adquisitivo de Europa, incluyendo todos los grupos demográficos, el 85% posee un smartphone y el 60% de estos consumidores tiene una tableta.

    Las compras y el valor de las mismas son también un diferenciador. El estudio arroja algunos datos sobre un nicho concreto que puede demostrar cómo estos consumidores con mayores ingresos compran y cómo esto los separa del resto. Los jóvenes de elevados ingresos compran sus vacaciones en internet y lo hacen gastando mucho dinero. La media de gasto en este tipo de compras está en los 2.000 dólares.

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