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Por qué tu copywriter no puede ser tu redactor de marketing de contenidos
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    Cuando aparece algo nuevo en el mundo del marketing y en la estrategia que las marcas y empresas deben seguir, se producen varios procesos que casi poco importa de qué se esté hablando acaban reproduciéndose. En un primer momento, se produce una cierta situación de descreimiento. Solo los realmente innovadores se lanzan a la conquista de ese nuevo elemento (y lo hacen además de un modo positivo, dedicándole esfuerzos, tiempo y recursos) y los demás se quedan ante la nueva tendencia con desconfianza. En un segundo momento, los pioneros muestran buenos resultados, lo que hace que los demás se muestren interesados en hacer lo mismo, pero lo hacen de un modo un tanto diferente. Hay quienes aprenden de lo que los otros han hecho y siguen más o menos sus pasos y están quienes quieren llegar a lo mismo pero sin tantos miramientos.

    Digamos que se quieren subir al carro tarde y que lo harán también mal. Y ahí es donde entramos en la siguiente fase. Quieren hacer lo que los otros están haciendo con tan buenos resultados, pero no tienen ni la paciencia ni los recursos ni la visión de negocio de los pioneros. Ellos saben que genera cierto éxito y quieren lograrlo también, pero sin pasar por el trabajo y el esfuerzo.

    Por ello, o bien acaban dejando lo nuevo en manos de quien lo ofrezca más low cost posible (y lo que pasó con las redes sociales es un claro ejemplo: las empresas no pensaban lo que hacían sino más bien quien prometía hacerlo de la forma más barata), o bien lo dejan en manos de cualquiera aunque no esté preparado para ello, o bien lo suma a las tareas que está ya haciendo alguien dentro de la empresa. Si es más o menos parecido, se dicen, bien podrá hacer esto también.

    Y eso es un error estratégico de peso, porque saber hacer una cosa no tiene que significar necesariamente saber hacer otra y porque muchas de estas cosas pueden ser parecidas pero no iguales y son esos matices lo que hacen que funcione. Las redes sociales no podían dejarse en manos de quien hace la publicidad, porque una cosa y otra no tiene nada que ver. Y los contenidos no deben dejarse en manos de quien te escribe los eslóganes de los anuncios, porque una cosa no tiene nada que ver. Como recuerdan en MarketingProfs, un content writer y un copywriter no son la misma cosa y las empresas no deberían perderlo de vista.

    Lo que separa a uno y a otro

    Como recuerdan en el análisis (han echado mano de dos profesionales, una de cada lado para hacerlo), las funciones y las capacidades de una y de otra profesión son diferentes. Un copywriter se encarga de escribir todos aquellos elementos que aparecen en los materiales de marketing, desde lo que aparece en el paquete de los cereales hasta el mensaje con el que se cierra el anuncio de un coche. Como señala la profesional de este terreno, ellos no crean contenidos originales o "no sueñan el contenido". Toman lo que las marcas y empresas dicen de sus productos, como las descripciones y los mercados a los que quieren llegar, y lo convierten en un mensaje atractivo y pegadizo.

    Un content writer o redactor de contenidos no hace nada remotamente similar a eso. De hecho, se podría decir que su trabajo es más similar al de un periodista o al de un escritor que al de un copywriter. Sea como sea lo que están escribiendo (desde artículos SEO a contenidos altamente especializados para marcar a una compañía como experta), trabajan de cero, creando el contenido y haciendo la investigación necesaria. Se trata, al final, de crear una historia.

    Esto hace que no solo trabajen de forma diferente, sino también que creen productos distintos. Para los primeros, lo importante es ser breve y memorable. Para los segundos, es el crear un contenido que aporte valor añadido.

    Pero todo ello hace que no sean intercambiables: uno no puede hacer el contenido del otro.

    Tu marketing de contenidos necesita a su experto

    Y esto es algo que hay que tener claro ahora que las empresas empiezan a lanzarse a la conquista del marketing de contenidos. La nueva funcionalidad no se puede dejar en manos del equipo que se encarga de crear la publicidad y esperar que lidien con ello, porque en realidad necesitan a manos expertas para trabajar en este terreno. El marketing de contenidos precisa a un experto, a alguien que sepa contar historias pero historias diferentes a las que se ven en los anuncios.

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