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Los Hatchimals, huevos que se convierten en peluches, están agotados en EEUU y Reino Unido y ya se han convertido en material de reventa.
Hatchimals: Así nace el juguete del año que domina la campaña de Navidad
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    Hace ahora más o menos un año, los padres más afortunados y los que habían logrado ser más visionarios estaban comprando los últimos ejemplares del Centro de Control de la Patrulla Canina, el que iba a ser el juguete de las Navidades y el que se iba a convertir en uno de los protagonistas de más noticias, búsquedas online y posiblemente reventas de la campaña. Su precio oficial rondaba los 70 euros. Su precio, en la recta final para Reyes, estaba en los 140 euros (con suerte) en la reventa. Las jugueterías explicaban entonces a los medios que, en pleno noviembre, se habían quedado ya sin existencias. Una madre con la que hablaba entonces poco después de Reyes, y que tenía un hijo que era el target de este producto, me contaba que no solo el Centro de Control estaba agotado (y que le hubiese parecido una locura pagar esos 140 euros que se pedían para los que no se habían apurado a comprarlo) sino que además todos los productos derivados estaban también en una suerte de busca y captura. Todo lo que oliese a Patrulla Canina estaba agotado o en vías de estarlo en las horas previas al día de Reyes.

    Un año después, y aún a unas semanas del momento cumbre de las compras (y de los padres desesperados adentrándose en el - suerte de - mercado negro de los juguetes), la Patrulla Canina vuelve a protagonizar listas. La Patrulla Canina y los Pokemon (este es un poco su año) vuelven a estar presentes en las listas, aunque sin duda el gran ganador - y el que todo apunta que será el juguete de la temporada - será (o serán) los Hatchimals.

    En teoría, el juguete está viviendo su momento de oro en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido (en estos países, se agotaron rápidamente y no es difícil encontrar artículos sobre cómo conseguirlos), aunque lo cierto es que, como empieza a ocurrir cada vez más, su presencia es global y su condición de juguete de la temporada está cruzando fronteras. Como ya ocurrió con el Centro de Control de la Patrulla Canina, que se agotó en toda Europa, como bien sabían los padres que estaban dispuestos a comprarlo online aunque fuese en Polonia, por poner un lugar lejano, la tendencia es más general y mucho menos limitada a un mercado.

    Desde fuera del entorno infantil, parece imposible comprender por qué este juguete está despertando tanto interés, aunque lo está haciendo. Como lo definen en los medios anglosajones, el juguete es un híbrido entre un Furbie y un Tamagotchi, que llegan en colores neón y que se compra en modo aún 'incubación'. El niño recibe un huevo, que solo eclosionará cuando se haya jugado con él lo suficiente. En teoría, cada uno de estos muñecos es completamente diferente.

    Por supuesto no son baratos (59,99 dólares oficiales en Estados Unidos, tres veces más en eBay; en Amazon.es se están cotizando por encima de los 129,99 euros y en Toys"R"Us España están en los 74,99) y por supuesto ya están súper agotados en Reino Unido y en Estados Unidos, donde se han vendido todas las unidades de las grandes cadenas y donde el fabricante ya ha tenido que pedir disculpas por no poder cumplir con la demanda. La siguiente remesa no llegará hasta 2017, lo que hace que el producto no vaya a perder esa condición de elemento difícil e inalcanzable de las Navidades.

    Cómo se crean las modas

    La historia es nueva pero no tanto. Es nueva porque el juguete ha cambiado, pero lo cierto es que se suele repetir cada año el que un juguete arrasa en ventas, se convierte en dificilísimo de conseguir y la compañía que lo fabrica se convierte en la reina de la campaña. Seguramente que, si se les pregunta a unos cuantos padres, todos tendrán sus historias de batallas para hacerse con el último juguete que fuese que aquel año sus hijos querían.

    Los juguetes no son un elemento ajeno a los movimientos de mercado y no son un mercado ajeno a las tendencias y a los cambios. La estadounidense Toy Industry Association (TIA), de hecho, lanza en febrero la lista de las tendencias que dominarán el año y que tendrán su momento de gloria en la campaña de Navidad (diez meses, al final, después).

    "Los mejores juguetes que golpearán el mercado serán aquellos que reten a los niños e impulsen su desarrollo, manteniendo aun así la diversión", explicaba entonces Adrienne Appell, una experta en tendencias de la asociación. Las cinco tendencias que dominarían el mercado, adelantaban, serían las cosas familiares (los juguetes que apelan a la nostalgia de los padres millennial), los juguetes para crear, los juguetes tecnológicos que ayudan a desarrollar capacidades tecnológicas y científicas, los coleccionables y, aquí está la clave, los juguetes muy tech, como drones, robots y los 'Toys-To-Life', juguetes que crean experiencias de juego 360º. En este último punto entra, claramente, el huevo que se convierte en una mascota cuando se juega lo suficiente con él.

    Incluso en algo aparentemente tan inocuo como los peluches, la creación de los nuevos productos está muy marcada por tendencias y por modas. Antes de crear un producto, los fabricantes estudian las tendencias en color y en materiales, para saber no solo que gamas cromáticas están de moda sino también que texturas son las que mejor se reciben en ese momento, al tiempo que analizan las tendencias del momento (¿qué está de moda? ¿qué está consumiendo todo el mundo?). Hasta el carácter del peluche está marcado por las modas: no es solo que se tenga que fabricar dinosaurios de peluche cuando están de moda, sino también se estudia cómo deben ser esos peluches (¿más amorosos? ¿más divertidos?).

    Luego al mix se le añade una buena estrategia de marketing para posicionar al producto y para darlo a conocer (un clásico desde que empezamos a celebrar la Navidad como ahora en el siglo XIX: los regalos de Reyes son un gran producto marketiniano) y el juguete de tendencia se convierte en el juguete de moda, en el producto que hace que los padres hagan colas y se dediquen a recorrer con desesperación todas las tiendas de juguetes de su ciudad? y de la ciudad más cercana.

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