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Todos buscamos que nuestro contenido tenga la máxima repercusión posible, que nuestro esfuerzo no sea en balde y nuestras palabras resuenen en la mente del destinatario, llegando hasta su corazón. A la hora de desarrollar una estrategia de contenidos efectiva hay una regla de oro que siempre funciona: las verdaderas historias personales son las que realmente conectan.

Estamos de acuerdo en que el storytelling, la capacidad de transmitir un mensaje por medio de una historia es una técnica más que recomendable; pero si además añades a tu relato un componente real, y consigues transmitir esos valores emocionales reales, conseguirás empatizar de verdad con la audiencia. 

Así, las vivencias en primera persona y los hechos reales te permiten conectar en primera persona con tu público objetivo. Para ello puedes valerte de tu entorno más cercano: tus clientes; ellos podrán representarte mejor que nadie. Solo tienes que ponerte manos a la obra.

Consigue el testimonio de tus clientes. Los clientes satisfechos son los mejores embajadores de tu marca, su opinión es la más valiosa de las recomendaciones. Sus comentarios en las redes sociales, unido a los resultados tangibles de tu trabajo y saber, junto con sus testimonios en primera persona aportarán credibilidad a tu argumento de ventas.

No intentes maquillar la realidad, con efectos rimbombantes y fuera de lugar. Por contra, apuesta por la autenticidad, por mostrar las cosas tal y como son. Tus clientes prefieren contratar a una pyme, sabiendo que es una empresa pequeña, ubicada en un pequeño pueblo , que pensar que están tratando con una multinacional, y de repente encontrarse con el engaño. 

No todo puede ser perfecto. A la hora de hablar de tus logros, o de recurrir a tus clientes para que hagan público su testimonio, no escojas solo a los más excepcionales, sino que, una vez más, intenta plasmar la realidad, en toda su extensión. No resulta creíble que el índice de satisfacción de tu producto sea total, en todos los casos, sino que, en la variedad está el gusto. El producto que para unos resulta maravilloso, para otros puede ser simplemente aceptable. Lo importante es aportar credibilidad y generar confianza.

La naturalidad es la base de la credibilidad. Si el discurso de tus clientes ha sido previamente preparado, atendiendo a un esquema establecido, o  la empresa ha marcado las directrices de cómo debe ser, perderá toda credibilidad. Aunque sean clientes reales y su testimonio sea verídico, su intervención carece de naturalidad, sonará a enlatado, e incluso falso y no causará el efecto deseado. 

No adoctrines a tus clientes sobre qué tienen que decir, o cómo ha de hablar, solo pídeles que hablen de su experiencia. Por su parte, si defines una estrategia de captación de historias de tus clientes con tu empresa, sí sería conveniente, establecer una estructura para dar coherencia al trabajo final. Ésta podría estar en base a comenzar por unas preguntas genéricas, que sirvan para romper el hielo y hacer que el cliente se relaje, para, a partir de ahí, dirigir la conversación hacia el tema que la empresa quiera destacar y dar rienda suelta a la libre expresión.

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