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Como regalo de cumpleaños, Google nos presentó a su última mascota, esta vez un pajarito, concretamente un colibrí, un ave caracterizada por su rapidez y precisión. Con su llegada saltaron todas las alertas, todos temiendo lo peor frente a lo que no implicaba una modificación de algoritmo, sino uno nuevo y completo, algo que no se veía desde 2010, con la llegada de Caffeine.

Este nuevo algoritmo supone un paso más hacia la web semántica, relacionado con el modo de entender a los usuarios, de ofrecer resultados de búsqueda más ajustados a sus intereses, en definitiva, más precisos. Esta previsto que este pequeño animalito afecte al 90% de las búsquedas de Google, aunque, afortunadamente para muchos, ello o supone notables variaciones en cuanto al posicionamiento orgánico. 

Cómo afectará "Colibrí" al marketing de contenidos

Este cambio aporta naturalidad a las peticiones de los usuarios. Gracias a "Colibrí", Google será capaz de responder a preguntas como ¿dónde comer bien? sugiriendo restaurantes en el entorno más cercano al internauta. Con ello se mejorará la experiencia de usuario, especialmente en el caso de los móviles, quienes deberían ser capaces de recibir información adaptada a su entorno más inmediato. Gracias a Colibrí también se potenciarán las búsquedas por voz, recientemente implantadas vía desktop.

De aquí la necesidad de desarrollar una estrategia de contenidos orientada a responder preguntas concretas de los usuarios. Conviene que la empresa se pregunte qué dudas pueden tener sus clientes, o cuáles son las necesidades concretas relacionadas con su producto.

El contenido debe estar respaldado por una autoría

Google está especialmente preocupado por ofrecer contenido relevante y de calidad, respaldado por un autor de confianza. De ahí el desarrollo de su Authorship, una forma sencilla y eficaz de informar a Google de quién es el autor real de un contenido, con su nombre y apellidos. Todo ello respaldado por una actividad social, registrada a través de Google . De este modo, el contenido firmado por un autor reputado tiene más probabilidad de aparecer por encima del resto de piezas anónimas.

Las menciones sociales continúan cobrando relevancia

En varias ocasiones hemos hablado de la importancia de las redes sociales como factor SEO. Todo apunta a que Colibrí tendrá todavía más en cuenta las recomendaciones de los usuarios a la hora de validad la calidad de un contenido. Esto obliga a los profesionales de marketing online a trabajar la denominada SMO, o Social Media Optimization.

Google aprende búsqueda a búsqueda 

El nuevo  algoritmo Google parece ser mucho más inteligente. Promete aprender a partir de las solicitudes presentadas por los usuarios, e ir afinando los resultados de búsqueda en función de las necesidades concretas en cada momento. 

El linkbuilding puede ser contraproducente

La estrategia de conseguir enlaces a toda costa ya no causa el efecto deseado, según recoge el artículo de Esteve Rayson en Social Media Today. El hecho de que un enlace no obtenga la repercusión deseada por parte de los usuarios, en forma de interacciones y menciones sociales da a entender que ese contenido realmente no aporta valor y, por tanto, llegar a penalizar.

Así se presenta el nuevo entramado de Google, un entorno donde la experiencia de usuario es el centro, y en torno a sus necesidades concretas se generan resultados de búsqueda adaptados. La gran G por fin ha conseguido difundir el uso de su red social, como medio para identificar a los creadores de contenido y valorar la respuesta de los usuarios ante el mismo. La nueva etapa global se escribe con g, de Google.

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