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Los marketers se esfuerzan día a día por crear contenido, por concebir ese mensaje que consiga obtener la máxima difusión e incluso, llegar a convertirse en viral. Un sueño dorado para cualquier estratega del mundo online.

El reinado del contenido se mantiene indemne, su poder continúa intacto, y  ello ha llevado a las marcas a redoblar sus esfuerzos en este área. El informe sobre marketing de contenidos elaborado por Curata refleja los beneficios obtenidos en conocimiento de marca y engagement. Unos resultados que llevarán al 71% a aumentar su presupuesto de marketing en el próximo año. 

La lucha por conseguir la atención de los usuarios se recrudecerá más si cabe en 2014. Aportar contenido con cierta frecuencia no es suficiente. Cada día se publican más de 92.000 artículos en internet, lo que diluye la capacidad de nuestro mensaje por destacar.

Sin embargo, pese a que el contenido es el rey, su sola presencia no basta para conseguir los objetivos previstos, sino que existe una figura que es realmente quien tiene la última palabra: se trata del cliente. Principal demandante y consumidor de este tipo de información, quien, bajo su ojo experto, selecciona cuidadosamente solo aquellas piezas que merecen su atención, y premia con un like, RT o cualquier otra interacción a las que considera que realmente son dignas de ello, aumentando su difusión y permitiendo que llegue a otros usuarios afines a él, con el respaldo de su valiosa recomendación.

Así, el contenido es el tesoro que alberga toda estrategia de marketing online, un diamante en bruto que, bien pulido, puede convertirse en joya de incalculable valor. Todo dependerá de las habilidades y destrezas de la marca para saber hacer brillar el mensaje en todo su esplendor y conseguir que destaque entre la gran cantidad de piezas que se aglutinan a su alrededor, con el fin de llegar a impactar en su destinatario.

Por tanto, conviene escucharle, aprender a entenderle y atender sus necesidades. Una de sus principales demandas es la de obtener una experiencia positiva con la marca, integrada a través de todos los canales. Para ello, el contenido puede ejercer de hilo conductor, permaneciendo siempre presente, con el mensaje apropiado, en cada punto de contacto, durante todo el proceso de compra. Así, la estrategia de contenidos debe contemplar estas necesidades concretas, adelantarse a las peticiones del cliente, y aparecer en el momento oportuno, con la solución adecuada. De este modo garantizará la experiencia del cliente, y conseguirá alcanzar su objetivo, la tan ansiada conversión.

En vista de los hechos, 2014 se perfila como el año de la especialización en el cliente, de la vocación de servicio y la adaptación de todo el proceso de compra a los pasos que él marque. De este modo, la empresa ha de esmerarse por diseñar una estrategia de contenidos cuyo objetivo prioritario sea el cliente, no el producto, ni las ventas, o la viralidad. Todo ellos serán elementos complementarios y consecuencias directas del trabajo bien hecho.