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Si quieres llevar público a las salas - incluso niños de 8 años - no puedes vender historias demasiado inocentes
Cruella no es una película para todos los públicos: lo que dice sobre el mercado que Disney se haya alejado de los estrenos 'solo' para niños 

Los grandes lanzamientos de Disney han sido, tradicionalmente, grandes eventos pensados a nivel familiar. Esto es, todas sus películas se han asociado con una cierta visión de las cosas. Son el tipo de películas que se asume que los niños podrán ver sin mucho problema, porque están pensadas para ellos. Los más pequeños son el público objetivo y buscado. Sus padres simplemente tendrán que sufrir escuchando después una y otra vez las canciones, como ocurrió, por ejemplo, con los hits de Frozen.

Esto no quiere decir necesariamente que solo los niños vayan a disfrutar de esas películas. Al fin y al cabo, Disney es una potencia en storytelling y sus películas funcionan a varios niveles. Incluso en la esencia de la historia, cualquiera que no tenga 5 años puede disfrutar viendo Frozen (algo que, por ejemplo, no ocurre si se intenta ver alguna de las películas de Barbie de hace unos años), porque lo que hace que la cinta funcione es cómo se ha organizado la historia. Digamos que puedes tener 30 años y engancharte igualmente a la trama.

El storytelling ha sido su gancho, pero la esencia, la garantía Disney, estaba en ese "para todos los públicos". De hecho, así era Disney+ en un primer momento, antes de que se abriese con Star de forma más amplia al contenido adulto, lo que hacía que para algunos nichos de consumidores el servicio no fuese tan atractivo como podría serlo Netflix.

Sin embargo, toda esta estrategia ha caído con el último gran estreno del gigante. Cruella no es solo una historia sobre una villana, sino que además se ha posicionado como una película que no es para todos los públicos. En Estados Unidos, la película es PG-13 (la primera vez en 60 años que Disney lanza algo que no es para todos los públicos). En España, como se puede ver en la ficha del largometraje en Disney+, es una película para más de doce años.

La propia descripción ya nos deja claro que la ética de la historia será, además, complicada. Cruella "va aceptando poco a poco su lado malvado". Años luz aparentes de los habituales finales felices de las películas Disney, en la que los buenos se llevan una recompensa.

El tramo de edad recomendado de Cruella podría verse como una simple curiosidad, pero es mucho más que eso. Es, como apuntan en The Wall Street Journal, un viraje que deja muy claro cómo está cambiando el mercado y cómo lo está haciendo la relación entre marcas y consumidores.

Hasta los niños quieren storytelling con matices

¿Por qué la película ha llegado a esos niveles? La clave está en cómo funcionan las películas recomendadas para franjas de edad más bajas. El Journal hace el análisis partiendo de cómo se diferencian las películas en Estados Unidos. Allí hay una franja G, que es el equivalente a todos los públicos.

Luego una PG, difícil de trasladar, que significa "parental guidance". Esto es, son películas en las que los padres tendrán que explicar algunas cosas. Luego viene PG13, que es para mayores de 13 años. El siguiente grupo es ya de películas para adultos. Un panel de padres es quien decide qué películas van en cada grupo partiendo de violencia (aunque la violencia no necesariamente hace que una película sea para adultos: las de Marvel son para todos los públicos) y de sexo y lenguaje profano en pantalla (que son los que llevan a subir en la escala de películas para edades más elevadas).

Pero la cuestión es cómo se perciben esos contenidos y cómo reacciona el público ante ellos. Las películas G se ven como "un poco demasiado jóvenes", como explica la chief creative officer de DreamWorks Animation, Kristin Lowe, al Journal. Se percibirá como que es demasiado para niños. Los estudios, sin embargo, quieren dejar claro a los padres que son contenidos que ellos también disfrutarán. Tampoco hay que olvidar al propio grupo de consumo infantil: como señalan en el diario, cualquier critura de 8 años no querrá ver un contenido G porque asumirá que es para preescolares.

Por ello, las películas G son, sacando excepciones, cada vez menos presentes en las carteleras y tienen también cada vez peores datos de taquilla. "La puntuación G para la mayoría de las películas es en el mundo de hoy el beso de la muerte", dice Paul Dergarabedian, analista de medios de Comscore al diario, dejando claro que la "receta para el éxito" es lograr una calificación PG13.

Dado además que los streamers ya cubren la oferta de contenidos para niños muy pequeños y ofrecen todas esas series y películas totalmente todos los públicos, los grandes estudios pueden ir un poco más al límite con sus estrenos para intentar captar al público adolescente y preadolescente.

Aun así, y a tenor de lo que indican en el Journal (que ya ha visto Cruella y ha podido compararla con las películas del pasado sobre 101 Dálmatas), lo que es límite y lo que no depende mucho del momento. La Cruella de 2021, dicen, es mucho más moderada que las malvadas de las películas de los 90 y de los 60.