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  • OPINIÓN

Es una pena, te di mi email con toda la ilusión pero lo nuestro no ha funcionado. Me leí los primeros que me enviabas, pero ya no. Ahora los borro. O simplemente los ignoro. ¿Qué por qué no te había dicho nada? Por pereza no me he dado de baja, pero el efecto es el mismo. Ya no existo para ti.

No te lo tomes como algo personal, al fin y al cabo, sólo soy una línea en tu base de datos… ¿Qué no es así? ¿Seguro que valgo algo para ti? Si de verdad quieres que lea tus emails, te doy una oportunidad en forma de pistas. Son mis 8 razones por las que borro emails. Adivina cuál es en tu caso, arréglalo y quizás vuelva contigo:

1. ¿Realmente sabes quien soy?

Sí, lo repites muchas veces, pero creo que no me conoces de nada, y es lo que más me duele. Así que, por favor, nunca vuelvas a hablarme del suplemento alimenticio para perros si sabes que Toby murió hace un año.

2. ¿Estás con alguien más?

Siento como si le hablases a la multitud, no a mí. Esto es entre tú y yo, si hay alguien más, no me interesa esta relación.

3. Empiezas  mal

Mira, tengo poco tiempo. Si pretendes que lo lea todo para saber qué es lo que quieres de mí, estás en un error. Leo en diagonal, así que ve al grano desde el “asunto”, que para eso es el “asunto”. A veces pienso que no te crees ni tú aquello que me contaste de que el 80% del éxito de un email está en el 20% inicial.

4. Me decepcionas

Una vez me enviaste un email con el asunto “Archivo adjunto”, abrí el email y no había nada adjunto, era sólo un truco. Si me prometes algo, luego espero que lo superes, o que como mínimo, cumplas. Si encima juegas conmigo…

5. Me aburro

Siempre es lo mismo. Veo tu email a dos kilómetros y ya sé que me vas a decir. Siempre tan cuadradito y típico. Siempre con las mismas frases. ¡Sorpréndeme!. Que todo el mundo haga emails iguales no quiere decir que tú también. Hay quien consigue que me olvide de Facebook, el WhatsAspp y el Candy Crush. A ver si aprendes.

6. ¿Y yo qué?

Sólo piensas en ti, en lo genial qué eres, en lo que hiciste ayer, en tus proyectos o en lo que quieres que haga por ti. ¿Y yo? ¿Te has parado a pensar en qué quiero, qué pienso, cuáles son mis sueños o qué es lo que no me deja dormir por las noches? Y no te confundas, no busco sólo regalitos, a veces con cosas muy simples y baratas soy feliz.

7. No me acuerdo  de ti

A ver, si pensabas que sólo tú tenías mi dirección de correo, pues no, que sepas que mucha gente me conoce. Cuando te la di, deberías haberme enviado algo al instante, y mejor, con algo inesperado. Si además luego tardaste días y días en volver a contactar conmigo, pues lo siento, saliste de mi mente. Aprovecha el momento en el que sé quien eres, que me dura poco.

8. Tampoco te pases

Hay quien me envía algo cada día. ¿Qué plastas no? Bueno, no siempre. En algún caso consiguen que incluso lo esté esperando. Es difícil, pero no imposible, así que puedes enviarme muchos emails, pero sólo si sabes mantener el encanto del primer día.

En fin, espero que no sea demasiado tarde,

Recuerda lo que dijo un día Perry Marshall de nuestra relación, lo importante no es que te abra el email que me estás escribiendo ahora mismo, sino que te abra el próximo, y el otro, y el siguiente. Lo nuestro es para largo o no es.

Si quieres aprender las mejores prácticas para asegurar que abran y respondan a  tus campañas de emails, no te pierdas el Email Marketing Boot Camp de este año, la formación más especializada que encontrarás sobre la materia.