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El uso de la tecnología táctil como vía para proporcionar experiencias

El gran reto del e-commerce es garantizar una experiencia de compra satisfactoria. Para ello, la empresa ha de ser capaz de guiar al cliente durante todo el proceso, llevarle de la mano y transmitir cercanía y seguridad en todo momento.

Qué mejor modo de conseguirlo que ofreciendo la posibilidad de que el cliente realmente sienta cada uno de los pasos que da. Un logro que hoy en día es posible gracias a la tecnología táctil.

La integración de este toque tan directo y personal en los dispositivos permite vivir una experiencia mucho más cercana, que da la sensación de tener un contacto más directo con el producto. De este modo se debilitan las barreras entre el cliente y el producto, propias del medio online; gracias a una experiencia psicológicamente más sensorial. El hecho de utilizar los dedos para obtener un producto, aunque de forma virtual, produce la sensación de estar más cerca del mismo.

Asimismo, las empresas pueden registrar este comportamiento táctil, y  obtener información muy útil para detectar en qué punto del proceso está fallando la conversión, y trabajar para reforzar los puntos críticos.

La implantación de esta innovación tecnológica está cada vez más extendida. Ya podemos hacer la compra a través de nuestra tableta desde casa, e incluso en el propio supermercado. El futuro pasa por hacer extensible esta tecnología a nuestro día a día, de forma generalizada. Como ejemplo de ello podemos destacar la iniciativa de un hotel de Ibiza, que permite a sus clientes utilizar sus huellas dactilares como medio de identificación y pago, así como para interactuar en Facebook. 

Ya en la pasada temporada, el Ushuaïa ibiza Beach Hotel implantó la tecnología PayTouch para identificar a sus clientes a través de sus huellas dactilares, de tal modo que pudieran utilizar unos dispositivos distribuidos por las instalaciones del hotel para publicar sus fotos, hacer check in o compartir su estado, con la única ayuda de sus dedos. De este modo, los clientes pueden disfrutar de su experiencia en el complejo, sin la preocupación de vigilar sus objetos de valor, tales como cartera o smartphone, a la vez que comparten esta original iniciativa con sus contactos. Toda una estrategia de experiencia al consumidor que revierte en una opinión positiva sobre la marca.