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Desde ahora, los ciudadanos europeos podrán reclamar a Google que retire de sus servidores aquella información que consideren dañina o perjudicial.

Así lo constata la sentencia publicada esta mañana por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la cual implica un cambio en el tratamiento de la información, en aras de la protección de la privacidad, por parte del gigante de internet.

Esta sentencia tiene su origen en España, donde un abogado español decidió interpelar a Google para que borrara un resultado que aparecía vinculado a su nombre, relacionado un un embargo. Ante la negativa del buscador, reclamó a la empresa estadounidense a través de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), con el fin de hacer valer sus derechos.

Este hito tiene mayor valor, si cabe, si tenemos en cuenta que hace apenas un año, el Abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea defendiera a los buscadores alegando que no se les podía obligar a que eliminaran información, dado que no era de su propiedad.

En cambio, este mismo tribunal ha dictado sentencia hoy en favor de los usuarios, bajo la premisa de que los motores de búsqueda, aunque realizan una gestión automatizada y sistemática de la información, no deja de ser un tratamiento de datos, sobre la que el buscador es el último responsable.

Por tanto, desde ahora, los derechos de los usuarios a velar por la privacidad de la información privarán sobre los intereses de Google y del derecho a informar. El derecho al olvido por fin existe en internet.