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Google acaba de anunciar que, desde ahora, su navegador únicamente admitirá la instalación de aquellas extensiones que estén disponibles en la Chrome Store.

Con ello, se asegura la plena verificación y control de las mismas. Esta medida es de aplicación inmediata y, lo más curioso, con carácter retroactivo. Esto es, desde ahora, aquellas extensiones activadas en Chrome que no aparezcan en su tienda de extensiones, serán automáticamente deshabitadas.

Así, desde ahora, los desarrolladores que quieran ofrecer su extensión para este navegador habrán de someterse al filtro de los de Mountain; de otro modo, nunca conseguirán llegar al público final. Conviene matizar que esta medida en principio únicamente afecta a los usuarios de Windows, aunque cabe esperar que, en lo sucesivo, se haga extensivo al resto de plataformas.

Google asimismo ha hecho una extensión con los desarrolladores, permitiendo la opción de descarga directa del fichero CRX; una opción útil para usuarios avanzados.

¿Qué podría motivar a Google a tomar esta decisión más allá de la seguridad?

Según argumentan los de Mountain View, la razón que les ha llevado a controlar de este modo las extensiones de su navegador ha sido la intención de proteger a sus usuarios de aquellas extensiones creadas por sitios maliciosos, creados con la intención de seguir el comportamiento online, así como de mostrar anuncios.

Sin embargo, más allá de las razones relacionadas con este intento de aumentar la seguridad, el velar por el negocio de la industria publicitaria online, podría ser una de las razones más importantes para tomar el control de estas extensiones.

Esta medida afecta de lleno a las extensiones que bloquean a los anuncios que nos aparecen mientras navegamos, como es el caso de Adblock. Se trata de extensiones que, de otra parte, actúan en beneficio de la experiencia de los usuarios, a costa de impedir el impacto publicitario, como sería la publicidad de display que Adsense tiene desplegada por gran parte de internet.

A pesar de que algunas extensiones como Adblock Plus, desde su versión 1.3, ya introdujeron algunos cambios para permitir por defecto los anuncios no intrusivos. Sin embargo, esta medida no terminó por convencer dentro de la industria y mucho menos a los propios editores, ya que con ello, sus ingresos publicitarios se veían poco a poco y cada vez más mermados.

De esta forma, y si finalmente se confirma nuestra teoría, Google podría poner coto y sentenciar a muerte este tipo de aplicaciones que podrían tener los días contados, siendo el Adiós definitivo al bloqueo de anuncios publicitarios.