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En el último Mobile World Congress (MWC), que se celebró el pasado mes de febrero en Barcelona, una de las principales innovaciones que las empresas del sector de las nuevas tecnologías mostraron a los visitantes fueron los wearables, unos dispositivos a los que aún no se les ha dado un nombre en español (tecnología que se viste es el habitual recurso al que echan mano las crónicas) y que están llamados (según los fabricantes tecnológicos) a convertirse en el próximo gran boom del mercado.

Las grandes compañías tech están dentro del segmento, desde Google con sus Google Glass hasta todas las pulseras inteligentes que las diferentes marcas presentaron en el MWC. Hasta Apple podría entrar en el mercado con el que hasta ahora solo es un constante - y completo - rumor, su reloj inteligente iWatch.

La avalancha de terminales está despertando el interés de los consumidores, que están empezando a lanzarse a su adquisición. En 2014, según previsiones de IDC, se venderán 19 millones de wearables, lo que supone triplicar las cifras de 2013.

Solo los wearables relacionados con el mundo de la salud y el deporte, la categoría fitness y que agruparía solo a los dispositivos que miden tus pasos o te ayudan a saber cuántas calorías estás quemando, serán un mercado que moverá 5.000 millones de dólares en 2016, según estimaciones de Gartner, lo que permite visualizar, echándole un poco de imaginación, el potencial que para los fabricantes de tecnología tendrá todo este segmento. En 2017, también según Gartner, los consumidores estarán generando datos vía 100 aplicaciones y servicios móviles al día, especialmente gracias a los wearables que soportarán el 50% de las apps con las que interactuará al día el usuario.

Y por ello los wearables no solo son una gran oportunidad para los fabricantes de nuevas tecnologías, sino también para quienes dotan de contenidos a los dispositivos. Los desarrolladores de aplicaciones tienen en estos terminales un gran soporte a futuro: los Angry Birds del mañana podrían estar pensados directamente para una pulsera inteligente. Pero, además, los wearables y el contenido pensado para ellos es una clara oportunidad para las marcas, tanto para posicionarse frente a los consumidores como para aprender de ellos.

"Esta conexión con los servicios para consumidores significa que los usuarios estarán generando datos constantemente a través de sus aplicaciones móviles", explicaba Brian Blau, director de investigación en Gartner, en uno de los últimos estudios de la consultora sobre el tema. "Al tiempo que los usuarios continúan adoptando e interactuando con las aplicaciones, son sus datos - lo que dicen, lo que hacen, a donde van - lo que está transformando el paradigma de la interacción en las aplicaciones".

Pero además de generar esa información, las apps son una "oportunidad para las marcas" para llegar a los consumidores de forma directa y sin intermediarios y conseguir aumentar el compromiso del usuario con ella, afianzar el engagement. Las empresas ya están utilizando las apps para conseguir mejorar sus ratios de engagement con el consumidor, pero los wearables les permitirán llegar a áreas y actividades en las que aún no habían conseguido entrar y hacerse más "significativas".

La próxima frontera

O, como respondía simplemente el CMO de Interbrand, Graham Hales, en una reciente entrevista en Bloomberg, los wearables sí son un soporte para la publicidad futura. Los anuncios no serán, por supuesto, como los que hoy en día se ven en televisión o internet. No se podrá apostar por anuncios en vídeo largos o por contenidos que requieran un esfuerzo de atención, sino por publicidad más breve, más específica y con una comunicación "más humana". Los consumidores se moverán con sus wearables y la publicidad tendrá que encontrar el modo de convertirse en una parte más de ese movimiento. Es decir, los anuncios o los contenidos publicitarios tendrán que adaptarse y acoplarse a la vida cotidiana.

Las posibilidades son variadas. Los wearables podrían ser el soporte que recibiese ofertas targeteadas cuando se va de compras (como por ejemplo cupones para el pasillo específico en el que se encuentra el consumidor cuando está en el supermercado) o que se basase en comportamientos cotidianos (un wearable puede saber que su consumidor es un runner y adaptar la oferta publicitaria a ello).

Algunas marcas ya están experimentando con este tipo de dispositivos o están empezando a mostrar su interés. InMobi Pte, por ejemplo, es una startup que se centra en desarrollar publicidad para soportes móviles y que ya ha empezado a trabajar en publicidad para wearables, con los ojos puestos en la próxima avalancha de relojes inteligentes. Como apunta uno de sus directivos también a Bloomberg, "cualquier dispositivo con una pantalla es una oportunidad interesante".

Nos son los únicos en el mundo de las startups que lo están intentando puesto que, como ocurría con la conquista del Oeste americano, la publicidad para y en wearables está aún, por así decirlo, en la fase de frontera y quien consiga ser el primero en asentarse al otro lado será quien se lleve el premio gordo.

Periodista online y apasionada por la literatura, las nuevas tecnologías y por los zapatos. Editora...