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Google ha dado un paso más para hacer más popular y accesible Google Wallet, su solución de pagos móviles. La compañía ha cerrado un acuerdo con las operadoras estadounidenses de telefonía AT&T T-Mobile y Verizon Wireless y con su apuesta conjunta en pagos, Softcard, para posicionar en los terminales de sus clientes a Google Wallet.

Como explica en un post en el blog de la firma uno de los directivos de Google, a partir de finales de año, la herramienta de pago vendrá preinstalada de serie en los terminales Android que distribuyan estas operadoras. Teniendo en cuenta que AT&T T-Mobile y Verizon Wireless cubren una de las partes más apetitosas del mercado móvil estadounidense, se puede decir que Google Wallet tendrá un aterrizaje más bien masivo en el mercado.

La solución de pagos móviles de Google lleva en el mercado desde 2011, aunque con este movimiento (por mucho que ahora esté únicamente limitado a tres operadoras de Estados Unidos) la firma da un golpe maestro para reposicionarse en el mismo y sobre todo hacerlo de forma masiva.

No son de hecho pocos los que interpretan este acuerdo y esta toma de posiciones como una especie de ofensiva contra Apple por el control del mercado de los pagos móviles o, entre medias, para evitar que la compañía no se lleve directamente al final ese mercado. El acuerdo sería, por tanto, un paso previsor para frenar el impacto que Apple podría tener en el emergente mercado de los pagos móviles.

Apple lanzó su solución de pagos móviles, Apple Pay, en una de sus keynotes el pasado mes de septiembre y lo lanzó de forma práctica al mercado al mes siguiente en Estados Unidos. Su aparición y su inclusión en los iPhone ha hecho que, como recuerda Time, los puntos de cobro que aceptan pagos vía NFC (la tecnología que emplea Apple Pay para realizar el pago pero también la que usan otros servicios de pagos móviles, como puede ser Google Wallet) hayan aumentado en los últimos meses. Apple, por tanto, ha dado un empujoncito al mercado y ha hecho que el interés de quienes pueden tener que cobrar (comercios, en realidad) sea un tanto mayor que en meses anteriores.

El interés redunda además en los demás sistemas de pagos móviles del mercado. Dado que todos ellos emplean tecnología NFC, en realidad los consumidores y los vendedores no tienen que acostumbrarse a nada nuevo para poder descubrir vida más allá de Apple.

Un mercado fragmentado

Aunque Google y Apple han sido las que protagonizan los titulares al hilo del movimiento de Google, lo cierto es que las dos compañías no son las únicas que están presentes en este mercado o las únicas que quieren convertirse en las grandes reinas del segmento. El mundo de los pagos móviles empezó ya hace unos años y lo hizo con diferentes startups y empresas del ramo de los pagos (PayPal también lo ha intentado, por ejemplo) que se han ido posicionando de una u otra manera en el segmento. El mercado, aún no maduro y todavía en vías de desarrollo, está, de hecho, muy fragmentado.

"Este es un paso importante para Google Wallet, pero esta no será la única opción de pagos móviles que los usuarios de Android tendrán", recuerda a Forbes el analista de eMarketer, Bryan Yeager. "El terreno de los pagos móviles en Estados Unidos continuará siendo competitivo y fragmentado por al menos durante los próximos años al tiempo que varios jugadores intentarán conseguir tracción con los consumidores", avanza.

Los jugadores de ese mercado tendrán, además, que trabajar duro para conseguir que las tiendas se adapten a este nuevo método de pago, puesto que a pesar del impulso que Apple ha dado al mercado aún queda mucho por hacer. De hecho, solo 220.000 de los 10 millones de tiendas que existen en Estados Unidos están preparadas para recibir ahora mismo pagos móviles.

Algunos casos de éxito, como el de Starbucks, que ha conseguido que el 16% de los pedidos en Estados Unidos se cierren vía móvil, son por otra parte elementos motivacionales que ayudan a las marcas a ver el potencial que podría tener el aceptar pagos desde estos terminales.

Los consumidores son, de hecho, optimistas y esperan que los pagos móviles se generalicen en los próximos tres años.