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El big data se ha convertido en uno de esos elementos que parecen cruciales para el futuro de las empresas. Los datos son una mina de información que permite trazar nuevas relaciones con los clientes, descubrir qué es lo que realmente quieren los consumidores y hacer productos adecuados a ellos, anticiparse a sus hábitos de consumo o detectar fallos en la cadena de valor y solventar así los problemas para que la marca no tenga que enfrentarse a situaciones negativas. Pero llegar a los problemas antes de que ocurran, ofrecer los productos soñados por los consumidores o crear nuestras escalas de valor no es más que una cara del big data. Las empresas también tienen que enfrentarse a la cara menos bonita, por así decirlo, del big data.

Y es que aunque las compañías tienen muy claro el potencial del big data y todo lo que podrían conseguir aplicando estas herramientas, las firmas también tienen muchas dudas y muchos temores sobre el big data. Para empezar, no tienen muy claro cómo conseguir toda la información que necesitan. Para continuar, cuando lo hacen se ven abrumador por los datos y por la avalancha de información cosechada. Y para finalizar no siempre son capaces de convertir la información bruta en valiosa información procesada que ayude a la toma de decisiones.

¿Qué es lo que están temiendo las empresas y en qué situación se encuentran? El último de los estudios que han analizado cómo están respondiendo las compañías al big data y cómo esta tecnología está generando ciertas dudas y problemas viene firmado por Software AG. El 73% de las compañías, según señalan las conclusiones de este estudio, aún ve como un gran reto el poder analizar la información que reciben sobre sus consumidores (especialmente ahora que la avalancha de datos generada por el internet de las cosas está haciendo que las empresas puedan cosechan aún más datos y que las previsiones a futuro, ahora que el internet de las cosas se está haciendo más y más popular, son que su éxito sea aún mayor y que los datos generados asociados vayan creciendo).

Estas conclusiones van muy en la línea con los datos de estudios anteriores, que además también han puesto el acento en el problema de cómo y dónde recaban los datos las empresas. Un estudio reciente de eMarketer señalaba, de hecho, que las empresas están fallando a la hora de cosechar la información. La mayoría de los expertos emplea analíticas online para entender a los consumidores y se centra, por tanto, en lo que hacen en internet, pero no cuidan el cosechar información en otras fuentes de datos. Solo un 40% de los encuestados, de hecho, emplea la información de los call centers para entender cómo la marca se está relacionado con el cliente.

Además, como explican en Entrepreneur, los datos son el elemento crucial para la estrategia de big data. Poco importa que la empresa se gaste cantidades ingentes de dinero en soluciones de última generación o en fichar a los conocidos como data scientist si no tiene un punto de partida adecuado y solvente en el que comenzar todo el proceso. Si no se sabe escoger los datos, si no se tiene una buena estrategia a la hora de recabar la información, apuntan, el big data se convierte en una especie de cubo de basura. Ahí entra todo y todo está revuelto, sin que se sepa qué es de valor y qué no.

Saben lo que quieren, pero no lo consiguen

Otro de los puntos problemáticos en la aproximación al big data de las compañías está en el hecho de que muchas firmas saben cuál debería ser su objetivo final, pero no todas saben cómo trazar el camino más adecuado para lograrlo.

El estudio de Software AG apunta que el 87% de los encuestados cree que lo más importante en la actualidad es tomar decisiones operacionales de forma rápida y eficaz. Aunque este elevado porcentaje sabe que ser ágiles es un punto indiscutible, un 85% confiesa que no están siendo capaces de lograrlo. No son capaces de procesar la información lo suficientemente deprisa como para poder tomar esas decisiones rápidas que respondan en el momento exacto y necesario a lo que los consumidores esperan.

Las empresas tienen por tanto ciertos temores ante lo que les puede pasar si no consiguen sobrevivir con bien a esta revolución. Un 65% de los encuestados en un estudio de CapGemini y EMC señalaba que temían acabar convirtiéndose en irrelevantes en el mercado en el que se mueven si no consiguen hacer un buen movimiento adaptándose al big data. Y según los datos de Software AG, las compañías temen perder oportunidades de facturación, tomar malas decisiones o no ser capaces de adelantar futuros patrones de consumo si no se adecúan bien al big data.

Y, además, siempre está el temor de no estar empleando los datos que corresponden o que se deben usar en cada momento. Un 92% de las empresas teme, en realidad, estar empleando datos incorrectos o inadecuados a la hora de entender a sus clientes, según datos de Experian. La cifra es además mayor que un año atrás, lo que demuestra que el exceso de información y la nueva variedad de fuentes está haciendo que las firmas añadan a su lista de preocupaciones puntos nuevos.

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