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Vivimos en un mundo competitivo, en el que las empresas y las marcas han de tener en cuenta distintos criterios a la hora de alcanzar los objetivos que se proponen. De ahí que sean cada vez más las compañías que optan por llevar a cabo una estrategia de marketing online, donde la publicación de comentarios y opiniones, ya sea en formato blog, redes sociales o a continuación de sus productos en el catálogo es algo común para muchas de ellas.

Ello se debe a que los comentarios publicados en el entorno online se configuran como uno de los contenidos más eficaces para influir sobre los usuarios, que si bien siguen fiándose más de lo que les dicen sus familiares y conocidos más próximos, también escuchan las comunicaciones de otros usuarios, pues se identifican con estos.

Sin embargo, dentro de esta estrategia existen numerosos prácticas fraudulentas, entre las cuales destacan tanto la publicación de comentarios falsos, ensalzando en exceso la marca, como la omisión de aquellas opiniones negativas que podrían dañar su imagen.

Este comportamiento no es un asunto baladí, pues el número de empresas que publican falsas reseñas y comentarios sobre sí mismas es muy alto, tanto que en el Reino Unido la Autoridad de la Competencia y Mercados ha puesto en marcha una investigación para aclarar, a fondo, si toman medidas más drásticas contra esta práctica ilegal o se limitan a cuantificarla únicamente.

En concreto, este organismo se ha preocupado por una serie de cuestiones definidas, dentro de las cuales destacan tres. En primer lugar, la confirmación de las numerosas opiniones falsas que las empresas británicas publican en sus espacios web, sujetos a revisión por esta institución. En segundo lugar, la picaresca por parte de estas organizaciones, que se niegan a publicar los comentarios negativos que los usuarios llevan a cabo sobre ellas.

Por último, la Autoridad de la Competencia y Mercados también confirmó la existencia de un elevado número de empresas que pagan por publicidad encubierta o explícita en numerosos blogs o artículos escritos por otros autores, sin que esta práctica fuera comunicada a los usuarios.

Las consecuencias del fraude

Es por ello que desde la Autoridad de la Competencia y Mercados británica denuncian estas prácticas fraudulentas, entre otros motivos porque advierten a las marcas de las consecuencias que pueden tener en ellas el hecho de que los consumidores conozcan sus comportamientos.

En concreto, sostienen que más de la mitad de los consumidores utilizan los sitios web y las redes sociales para informarse sobre las compras que van a llevar a cabo, tanto a nivel online como en establecimientos físicos. "Millones de personas leen las opiniones de Internet cuando se van de vacaciones o incluso a la hora de elegir un electricista", añadió Nisha Arora, directora de la CMA.

"Los consumidores pueden estar siendo engañados por los comentarios en línea sobre las empresas, que a menudo son enviados por los negocios propios. Estamos comprometidos a asegurar el mantenimiento de la confianza de los consumidores en estas importantes herramientas de información y se tomarán medidas coercitivas en caso necesario para hacer frente a prácticas ilegales", advirtió.

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