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El big data se ha convertido en una de las piedras angulares de los negocios del futuro y de los del presente. Las empresas están empleando cada vez más las herramientas de big data ya que sus conversiones son muy buenas. La información se convierte gracias a ellas en una valiosa fuente de apoyo a la hora de llegar al consumidor y les dice qué deben hacer, los productos por los que deben apostar o los fallos que están cometiendo. Pero lo cierto es que, a pesar de todas las cosas positivas que el big data puede aportar a la empresa, esta tecnología no es a prueba de bomba y también tiene sus problemas. El big data, como todo, también tiene una cara B en la que se acumulan aquellas cosas que no les gustan tanto a los consumidores.

Así, las empresas se enfrentan a ciertos problemas cuando desarrollan estrategias de big data. Algunos no están marcados por lo que hacen las compañías sino por las circunstancias que rodean a la recolección de datos. De este modo, las firmas tienen que enfrentarse a problemas derivados de riesgos de seguridad o de robo de información por parte de otras compañías (que ocurre) y a los temores que esto puede despertar entre los consumidores. Las marcas tienen que ser muy eficientes protegiendo la privacidad de la información y deben tener estrictas políticas de protección de datos, ya no porque las leyes lo exijan sino también porque los consumidores no esperan menos de ellos.

Los problemas del big data no son únicamente contextuales y no están únicamente limitados a lo que los consumidores pueden exigir u obligar a hacer a los responsables de las marcas, sino que además también están influenciados por lo que la propia recolección de datos puede obligar a hacer o puede amenazar con crear. Por un lado, las marcas pueden verse sepultadas por la información y ser incapaces de reaccionar ante un volumen tan elevado de datos. Pueden, en definitiva, morir de éxito.

Por otra parte, las compañías pueden verse obligadas a bregar con problemas derivados de obtener datos que no son los más adecuados o que han acabado caducando. El primer problema es que el que crea el 'dirty data'. Los consumidores mienten cuando dan su información a las empresas y no les cuentan, por una razón o por otra, toda la verdad, lo que crea bases de datos corruptas y que no ofrecen una foto realista sobre la situación del mercado. El segundo problema es igualmente complejo y recuerda, además, que los datos son seres vivos que deben ser actualizados en todo momento.

Las compañías tienen que enfrentarse al zombie data, los datos zombies, que son, como su nombre indica, los muertos vivientes de la información. ¿Qué son exactamente los datos zombies? En primer lugar, son una amenaza para los buenos resultados en lo que a big data se refiere de las empresas. En segundo lugar, son (y esto es lo que la diferencia de otras amenazas) colecciones de datos que o bien no sirven para nada o que en realidad no permiten profundizar en nada. Es, en definitiva, información que no tiene valor en absoluto. Como explican en Barracuda, muchas veces son datos que recopilaron antigos empleados y que ahora, que ellos no están en el trabajo, los demás no saben qué hacer con ellos. También son datos zombies los que son inactivos o los que se refieren a personas o elementos que ya no existen.

Pero el problema no es solo que sea una potencial amenaza, sino que además es una que puede estar a punto de tomar por asalto a las empresas. Las compañías están recolectando cada vez más información y llevan cada vez más tiempo haciéndolo, lo que hace que las probabilidades de enfrentarse a este tipo de amenazas sean aún mayores.

Como explican en un reciente post en el blog de Forrester, muchas son las empresas que se preguntan cómo pueden limpiar sus bases de datos o cómo pueden llegar a tener una visión única y personalizada de sus clientes en medio de la avalancha de datos a la que se enfrentan. "Esto me dice que las compañías están bajo el cerco de los datos zombies", concluye Michele Goetz, analista de Forrester. Estos datos zombies no solo están, como los árboles, impidiendo ver el bosque, sino que además están empezando a consumir cada vez más recursos de la empresa (tiene que mantener esas bases de datos que en realidad son basura) y están bloqueando su poder para sacar buenas conclusiones de los datos.

El problema es además posiblemente más sangrante de lo que parece (y un riesgo mucho mayor para las empresas de lo que puede parecer). Una reciente investigación de un especialista de la Stanford University detectó que el 30% de todos los servidores físicos en los centros de datos están usando energía y consumiendo por tanto recursos aunque no están siendo usados para nada. Esto es, la información que pueden estar albergando está ahí, en una especie de limbo, no sirviendo para nada.

En términos de recursos energéticos, deshacerse de esos servidores que no sirven para nada podría suponer un ahorro de un 40% en la electricidad que gastan los centros de datos, según un estudio de TSO Logic. En términos de eficiencia de gestión de la información, solo se puede especular con lo que podría suceder.

Cómo pueden las empresas sobrevivir a los datos zombies

El problema podría por tanto no parar de ir en aumento y las empresas tienen que preguntarse qué quieren hacer con la información. La analista de Forrester recomienda mantenerse dentro de lo simple y preguntar lo que se quiere saber (esto es, no llenar de paja la información que se tiene de los consumidores).

Otros expertos recomiendan no perder de vista el ciclo de vida de la información y tener siempre claro que es lo que se va a hacer con ello. Los datos morirán en algún momento y las empresas deben estar preparadas para ello. Como explica Lawrence Schwartz, chief marketing officer en Attunity, esto exige que las empresas comprendan bien qué es lo que hacen con los datos y para qué sirven y sobre todo que nunca pierdan de vista que, se mire como se mire, la información está ocupando espacio.

Y si solo está ocupando espacio pero no está generando valor no queda más remedio que eliminarlo. "Vamos ahí e intentamos cazar los datos zombies y ese tipo de datos vampiro", señala. "No quieres usar tus centros de datos para algo que está simplemente ocupando espacio y consumiendo un montón de recursos al final del día", concluye.