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El big data ha permitido cambiar muchas cosas en el mundo de los negocios. Las empresas han dejado de operar, por así decirlo, a ciegas y pueden empezar ya a ajustarse a las cosas que realmente gustan y necesitan sus consumidores. Los datos permiten hacer una prospección directa sobre lo que los consumidores quieren y sobre como esperan que esos productos les lleguen o sean. Las marcas pueden ajustarse a sus necesidades y pueden desarrollar su oferta de una forma completamente medida. Lo que lanzarán al mercado será lo que realmente sus compradores están esperando.

Una de las áreas en las que las marcas pueden aplicar los datos para ser más eficientes es en el desarrollo del producto. Las compañías ya no tienen que 'jugársela' y ya no tienen que crear productos y servicios basándose en lo que estiman que los consumidores podrán creer o lo que las tendencias generales pueden hacer pensar que los compradores quieren. Ahora se puede ser completamente específico y totalmente directo. Las marcas saber ahora qué es lo que los consumidores están realmente comprando, qué es lo que desean tener y cómo esperan que las marcas se lo ofrezcan. Tienen toda esa información y pueden usarla para ser más eficientes.

Los casos sobre cómo el big data ha permitido conocer a los consumidores y cómo ha salvado la estrategia de una compañía son bastante populares y muchas veces sorprendentes. Ahí está el caso del supermercado que iba a dejar de vender una marca de cereales no muy popular, hasta que usando la analítica de datos descubrió que los consumidores que iban a comprar esa marca de cereales aunque minoritarios eran lo suficientemente valiosos como para mantener esa entrada en su portfolio de producto. Este es solo un ejemplo de cómo los datos ayudan a conocer a los consumidores.

La información ayuda a crear productos a medida y no se debe limitar el big data a las cuestiones a posteriori. El big data también puede ser un elemento preventivo. Una de las áreas en las que el big data se puede aplicar y ayudar así a los resultados de las empresas está en el desarrollo de producto. La información puede indicar, incluso antes de que el producto llegue al mercado, cómo este debe ser para que tenga éxito.

Como explica a Forbes Gil Sadeh, CEO de Signals, el big data es una gran oportunidad en el área de la innovación. "Las compañías confían mucho en su capacidad para lanzar nuevos productos como elemento para el crecimiento", señala, "pero no hay suficientes formas de innovar hoy en día para lanzar novedades al mercado". El mercado está lleno de productos y las capacidades de invención son, por así decirlo, limitadas. El big data funciona como un faro, por tanto, en un mercado cada vez más complicado y complejo.

Cómo cambia el juego el big data

¿Cómo puede ayudar el big data en la creación de productos? Los datos pueden ayudar a cambiar los productos que ya existen en el mercado o para crear unos nuevos que se ajusten realmente a lo que los consumidores necesitan o desean. El big data ayuda a encontrar la oportunidad necesaria, el espacio por cubrir dentro del mercado.

Los datos dan además información sobre cada componente del producto, como recuerdan en un whitepaper de Tata, permitiendo obtener un conocimiento que puede ser empleado para ajustarlo. La industria del automóvil es la que ponen como ejemplo sobre cómo el big data puede afectar al desarrollo del producto. Los vehículos están llenos de sensores que generan información sobre cómo se comportan todos los diferentes elementos del vehículo y sobre cómo debe ser el coche para responder a las necesidades del conductor. Por ejemplo, permite entender al fabricante las diferencias que pueden existir entre las necesidades de un cliente que conduce en China y uno que está en Europa y ofrecer productos que se ajusten a estas realidades.

El partir con información en la mano, el saber realmente lo que quieren los consumidores, permite además enfrentarse con las espaldas cubiertas a las realidades que amenazan a la estrategia de novedades de las marcas. Las baterías de datos que se suelen ofrecer para hacer entender lo difícil que es colocar un nuevo producto en el mercado crean la foto fija más clara para comprenderlo. Así, el 66% de los productos que llegan al mercado fracasan en sus dos primeros años, el 80% que llegan a las estanterías de las tiendas no están allí más de 12 meses y el 96% de las diferentes innovaciones creadas por las empresas muestran problemas para recuperar la inversión realizada.

Pasos a seguir para desarrollar productos con datos

El proceso para desarrollar productos basándose en los datos no es, sin embargo, tan simple y no es tan sencillo como simplemente ver qué están diciendo los consumidores. Requiere una estrategia y una estructura. Las marcas deben entender lo que el big data impone y deben ser capaces de ser lo suficientemente rápidas y eficientes como para dar salida a lo que la información les recomienda.

El primer paso para poder aprovechar la información, según un estudio de Signals, es el de estar escuchando las fuentes correctas. Los consumidores y las marcas están produciendo todo el rato datos y las compañías tienen que ser capaces de encontrar algún sentido a todo ese ruido informativo. Como señala la sabiduría popular, hay que ser capaz de separar el grano de la paja.

El siguiente paso es el de crear planes realistas y que realmente se puedan llevar a cabo para aprovechar la información. Las marcas tienen que tener un camino claro sobre lo que van a hacer con la información y sobre lo que esperan de ella. Como apuntan en el informe, el big data solo mejorará la información y por tanto el desarrollo de producto si de la información se crean planes que sean realmente procesables.

El siguiente punto está relacionado con la agilidad y la eficiencia. Poco importa tener la información correcta y saber cómo convertirla en un producto ganador si, a la hora de la verdad, se tarda demasiado en aplicar los descubrimientos logrados. Las compañías deben ser capaces de adelantarse a la realidad y de darle una respuesta directa a estas nuevas demandas.

Y si hay que ser rápidos y eficientes también hay que saber que el mundo gira 24 horas al día y 7 días a la semana y que la información se genera a este ritmo. Las marcas tienen que ser capaces de monitorizar lo que ocurre durante todo ese tipo para ser capaces de ser realmente competitivas.