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Periodista multimedia apasionada por las nuevas tendencias de Internet.

El crimen online, el fraude o la usurpación de identidad son temores frecuentes entre los usuarios cuando navegan por Internet, al fin y al cabo, ¿quién no conoce a alguien cuya tarjeta de crédito fue usada para comprar online sin que nunca se llegase a saber cómo esos datos llegaron hasta el malhechor?

El cibercrimen y los delitos informáticos son una amenaza real, no solo para las empresas, sino también para los consumidores particulares, y eso es algo que la mayoría de los internautas tienen muy claro. De hecho, 9 de cada 10 consumidores consideran el crimen online tan peligroso y grave como el crimen offline, tal y como revela un reciente informe de Vest reseñado por BizReport.

Lo que es más, el temor a esos cibercrímenes es la razón por la que el 10% de los consumidores nunca recurre a la banca online ni a la compra online. Esto puede parecer algo excesivo (como no salir a la calle por si te cae una maceta en la cabeza), pero lo cierto es que la mayoría de los usuarios no están tomando ningún tipo de precaución, lo que tampoco parece una buena solución.

Así, el 83% declara usar anti-virus como medida de seguridad, pero eso resulta insuficiente para evitar hackeos o suplantación de identidad. Solo el 19% de los internautas cambia sus contraseñas de forma frecuente, o usa un generador de contraseñas al azar. Y hay un 7% de encuestados que reconocen no usar ningún tipo de medida de protección.

El principal problema de esto, además de que convierte a los usuarios en más proclives a sufrir un crimen, es que genera también un aumento del temor ante las actividades online. De hecho, un 25% de los consumidores dijeron haber sufrido un intento de estafa online en los últimos 5 años, con un 8% que había sufrido perjuicios económicos como consecuencia (aunque hay que tener en cuenta que eso sigue siendo un 3% menos que el 11% perjudicado por un fraude offline).

En todo caso, los consumidores aseguran que perder dinero es su mayor miedo en lo que concierne a la seguridad online (así lo consideran el 37% de los encuestados), seguido por el temor a que roben sus datos personales (30%).

Como explican desde Vest: "Las grandes empresas y las organizaciones gubernamentales están siendo incapaces de prevenir el robo online tanto de datos como de activos financieros, y eso hace que muchos individuos se sientan indefensos contra el crimen online".

El fraude en ecommerce aumentó un 163% durante el pasado año

El fraude, evidentemente, también es uno de los grandes miedos de las empresas online, porque la falta de medidas de control y prevención efectivas, de técnicas de detección y especialmente, de soluciones una vez que el fraude se detecta está suponiendo a los retailers pérdidas millonarias.

Y cada vez más, según los datos del último Índice de Fraude Global. Así, durante el pasado año los vendedores perdieron, de media, el 1,32% de sus ingresos debido al fraude online, una cifra que dobla la de 2014. Por si esto fuera poco, a esto hay que sumarle el dinero que se pierde cuando se toma una decisión errónea por precauciones de seguridad, y es que en 2015 un 25% de las transacciones de las tiendas online no se llegaron a completar por sospechosas.

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