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La relación entre los consumidores y sus datos es, en realidad, bastante complicada. Los diferentes escándalos que han protagonizado diferentes empresas (véase el reciente caso de Facebook) y los cambios en el marco legal relacionado con la información personal (y aquí habría que pensar en la nueva ley europea de protección de datos) parecen apuntar a que los consumidores están muy preocupados por lo que ocurre con su información personal.

De hecho, cuando se hacen estudios y encuestas y se pregunta a los propios ciudadanos por su preocupación con esta cuestión, suelen apuntarse ciertas tendencias a la preocupación. Los consumidores no sienten sus datos seguros y no quieren que las empresas accedan a sus datos personales. Cuantas más barreras, casi mejor, parece ser el sentimiento de base de todas las posiciones relacionadas con este punto.

Sin embargo, cuando se analiza la cuestión desde otro punto de vista, se llega a conclusiones completamente distintas. Porque los consumidores sí están muy preocupados por sus datos, como señalan los estudios, pero lo empiezan a estar menos cuando la información tiene una compensación. Si pueden sacar beneficios a que las empresas accedan a su información personal, las cosas se empiezan a ver de otro modo.

Las cosas cambian si me pagas

De hecho, aunque los consumidores se sienten incómodos con lo mucho que las empresas saben sobre ellos, sí estarían dispuestos a dar carta blanca a que las compañías lo supiesen todo ello sobre ellos si les pagasen por ello. Como acaba de demostrar un estudio de Syzygy, los internautas estarían dispuestos a darles sus datos personales a su marca/empresa favorita si esta le pagase por la información. Los consumidores no solo tienen claro que darían datos por dinero, sino también cuánto cobrarían.

Los datos se valoran a una media de 150 dólares por cabeza, unos 130 euros por cabeza. Esa es la cifra en la que se cotiza el valor de la información personal. Los datos variaban según el país del que se obtuviesen los datos. En Alemania, por ejemplo, la información se cotiza al alza y los consumidores esperaban obtener unos 160 dólares.

El estudio se suma a la larga lista de análisis que han intentado poner precio a la información personal y a lo que los consumidores creen que deberían recibir. La horquilla de pagos potenciales es muy amplia y oscila entre los 8 y los 1.000 dólares. En este caso, los investigadores apuntaron de forma clara a Facebook y Google como potenciales empresas que podrían tener que pagar en esta hipotética situación.

A Google le salen más baratos

Pero los datos del estudio tienen todavía conclusiones más sorprendentes. A algunas compañías la información le saldría hasta más barata. Según las conclusiones de la encuesta, un tercio de los estadounidenses dejaría que Google los monitorizase y los siguiese en su día a día digital por una cantidad bastante a buen precio. Solo pedirían al gigante 25 dólares, unos 22 euros.

Eso sí, también hay quienes están bastante seguros de que les paguen lo que les paguen sus datos no son para las empresas, La mitad de los encuestados en EEUU, por ejemplo, aseguraban que no venderían sus datos a ningún precio.