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Cuando se empezó a hablar del hogar conectado, pronto se empezó a hablar también de cómo esto serviría a las empresas para conocer mejor a sus consumidores y para ofrecerles productos y servicios altamente personalizados. Que tu nevera te avisase cuando tal y cual producto estaba a punto de acabarse o que hiciese tu lista de la compra (o incluso la compra por ti) era muy eficiente y efectivo para el consumidor, pero también muy útil para las compañías. Tu nevera se iba a convertir en una especie de chivato que iba a ayudar a perfilar mejor cómo eras y qué consumías.

Sin embargo, el hogar conectado no se ha convertido todavía en una mina tan poderosa de información como se esperaba que ocurriese a unos años vista y todo se ha centrado más en soluciones como persianas inteligentes o elementos para mejorar el uso de la calefacción. La entrada de las compañías en el hogar inteligente y su punto de entrada para lograr datos y ser la vía más directa para hacerse con productos ha acabado siendo no tanto el clásico electrodoméstico reconvertido y sí más los nuevos altavoces inteligentes que funcionan como asistentes del hogar.

Pero por supuesto el potencial que tienen este tipo de herramientas puede ir mucho más allá y puede servirles de mucho más provecho a las marcas y a las empresas. Todo se trata de qué escucha y cómo lo hace y de hasta dónde llega en la casa de los consumidores. El futuro podría ser casi como una trasposición de lo que ocurre en internet, donde los gigantes de la red parecen estar siempre presentes siguiendo lo que hacemos y lo que decimos, al mundo real.

Las dos últimas patentes de Google muestran qué quieren hacer las grandes empresas tecnológicas y cómo podrían acumular datos y más datos sobre sus consumidores en el futuro no tan lejano. Google quiere emplear la tecnología de las smart-homes para adentrarse en el dormitorio de sus consumidores y escuchar qué ocurre allí.

Como explican en The Atlantic, Google quiere desde escanear tu ropa a escucharte lavándote los dientes. Por supuesto, todos esos datos servirán para ofrecer información a cambio (y no es muy difícil imaginar que esa información se convertirá en publicidad).

Google entra en tu habitación

La primera de las patentes que ha registrado Google es la de un dispositivo que será capaz de escanear y analizar el entorno del hogar para poder ofrecer información relacionada. Por ejemplo, si la cámara del dispositivo lee que el consumidor tiene un interés, le ofrece un dato a cambio.

En la explicación de la patente, como recoge el diario estadounidense, lo explican claramente. Ante un usuario que tiene una camiseta con la cara de Will Smith en el armario, y tras cruzar esos datos con el historial de navegación online del usuario, le dirían algo como parece que te gusta Will Smith, su última película está en tal cine cerca de tu casa.

El dispositivo no solo daría información, sino que haría un primer trabajo de segmentación. Partiendo de lo que ve, metería al consumidor en categorías tanto en términos de gustos como de ingresos. A partir de ahí, también haría recomendaciones especializadas de productos y tiendas.

La segunda patente es la de un sistema smart para controlar la casa y que serviría para controlar el comportamiento de los niños. Los sensores del dispositivo les darían información no solo sobre qué hacen sino también les avisaría si usan lenguaje incorrecto. Si los niños están castigados y se quiere controlar el acceso de los mismos a las luces, el sistema también lo aplicaría. El sistema también permitiría instalar objetivos para el hogar para una vida mejor, como reducir tiempos de pantallas o el gasto eléctrico.

No es solo una cuestión de privacidad

Ambas patentes parecen ultrainvasivas y para no pocos consumidores se verán como un potencial ataque a la privacidad, especialmente teniendo en cuenta que entran en un terreno tan personal como el del dormitorio. Sin embargo, como recuerdan en The Atlantic, lo que están haciendo no es más que lo que ya están haciendo las empresas de internet en la red, donde ya siguen todos nuestros movimientos y nos segmentan acorde a ello, y, por otro lado, un paso más de lo que ya están haciendo las compañías a un nivel mucho más general.

Ya no se trata solo de una cuestión de privacidad. Que los gigantes tech trabajen en este terreno muestra claramente hacia dónde creen que irá el futuro: será un futuro en el que las compañías entren por completo en nuestra vida privada y en el que lograrán con ello una personalizar muchísimo lo que hacen y lo que nos ofrecen.

De hecho, en cierto modo, las pulseras que miden la salud y los relojes inteligentes ya están recopilando información muy específica sobre qué hacemos y cómo nos comportamos en relación con nuestra salud. Esa información es muy valiosa y podría tener muchos usos.

Una compañía de seguros estadounidense está dando a sus usuarios Apple Watches como incentivo para alcanzar objetivos de salud, como los de caminar más. El programa lo pusieron en marcha en colaboración con los empleadores de esos usuarios. Pero el potencial que abre asociar un dispositivo como este a los datos que tiene una compañía de seguros de salud es muy elevado. Tienen acceso a mucha información sobre hábitos y comportamientos. De hecho, en EEUU los dispositivos inteligentes para el hogar y la vida diaria se ven como un potencial elemento que dará muchísimos datos a este tipo de compañías.