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Cualquiera que se haya dado de alta en algún momento en Apple TV+, la plataforma de VoD con la que Apple quiere posicionarse en el mercado de los contenidos bajo demanda, habrá llegado rápidamente a una conclusión. Frente a la oferta de los gigantes del streaming y su carrera por ofrecer estrenos y contenidos de fondo que llenen horas y horas de emisión, Apple ha apostado por una cierta sobriedad.

Su plataforma VoD salió a un precio bajo, cierto, pero lo hizo solo con los contenidos propios que Apple ha producido. Arrancó con su serie estrella, The Morning Show, y un par de títulos más, a los que se han sumado diferentes nuevas series con el paso de los meses. Si se entra ahora en Apple TV+ desde España, se puede contar manualmente cuántos títulos tienen en el catálogo. Superan, por muy poco, los dos decenas. Es más que lo que ofrecía en noviembre, pero está a años luz de lo que se puede encontrar en sus competidores.

La estrategia de Apple parecía, desde un primer momento, de la apostar por un ritmo pausado y por la de tener el control absoluto de lo que servía. De hecho, Apple TV+ ha tenido que mantener las normas de imagen de marca de Apple, algo que ha impactado en cómo y qué se desarrollaba (como se ha ido filtrando desde el primer momento a los medios) y también en el tipo de contenidos que se fichan para su desarrollo.

Control de contenidos, control de marca

Apple no quiere producir nada que pueda dañar en algún momento su imagen de marca de empresa cool pero tampoco que pueda generar rechazo en ciertos sectores de su potencial público objetivo. No quiere que los contenidos les generen polémicas.

Y, aunque esa estrategia tiene su lógica interna en términos de imagen de marca general, no lo tiene tanto en términos de posicionamiento en el mercado del VoD. Si Apple quiere tener algo que decir en la guerra de los contenidos, no puede hacerlo con solo 20 series y 2 programas de no ficción. Necesita catálogo, necesita fondo y necesita llenar horas y horas para sus espectadores.

Y quizás por eso no sorprende lo que acaba de adelantar Bloomberg. Tras mantenerse con sus contenidos propios y originales, con control absoluto de lo que ocurre, Apple está negociando derechos de contenidos de fondo con los que crear catálogo en su servicio.

Compra de catálogo

El gigante está comprando derechos de películas y series de fondo para armar un catálogo que tenga algo que hacer contra la amplísima oferta que se puede encontrar en otros servicios (Bloomberg habla de Netflix, Hulu y Disney+, los servicios que luchan por el mercado estadounidense). Sus directivos están ahora mismo negociando licencias de contenidos con los estudios de Hollywood, han señalado fuentes cercanas al proceso al medio económico. El movimiento supone, por tanto, un cambio en la estrategia de la compañía.

¿Por qué podría haberlo hecho? La clave está en los datos. Apple TV+ no está siendo un éxito abrumador. El servicio VoD de los de Cupertino ha logrado llegar a los 10 millones de suscriptores en el pasado mes de febrero, aunque solo la mitad de ellos son usuarios activos. Esto ocurre a pesar de que el servicio es gratis un año para quienes compran un dispositivo Apple.

Disney+, que salió al mercado por las mismas fechas y que lo hizo con un alcance limitado (solo apareció en ciertos mercados), tenía en abril ya 50 millones de suscriptores y logró la cifra de los 10 millones en su primer día y solo con el público de EEUU.

Si Apple quiere tener un número de suscriptores mínimamente destacable, necesita ofrecer contenidos que fidelicen a su público, más allá de los contenidos que funcionan como estrellas y embajadores de la plataforma.

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