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El panorama laboral es tan cambiante como el de las tendencias de negocio o el de las herramientas que se emplean para lograr los mejores resultados. Las empresas no solo varían y ajustan sus objetivos según el momento y las soluciones que tiene en sus manos, sino que además modifican lo que le piden a sus trabajadores y las características de los perfiles que quieren incorporar a sus plantillas partiendo también de esos cambios.

Sucede en todas las industrias y en una como la del marketing, que está tan marcada por las últimas innovaciones, sucede además muy rápido. Los profesionales que se demandan hoy en día en el mundo del marketing no son como los que se pedían hace diez años y no son como los que se pedirán en otros diez años vista. De hecho, ¿qué trabajadores triunfarán de aquí a diez años?

Según estimaciones de los futuristas de TomorrowToday Global, no solo los trabajos que ahora parecen estar de moda podrían haber desaparecido para 2025 (como en líneas generales los soldados de primera línea de combate, que serán convertidos en robots, o los banqueros privados, que serán sustituidos por algoritmos) sino que además aparecerán nuevos trabajos que serán los que marcarán el frenesí contratador. No todos estarán relacionados con el marketing, pero algunos sí muestran claramente las líneas generales en las que se está mostrando la industria.

En el futuro será muy importante la marca personal. "Predecimos que cerca del 25% de los trabajadores a tiempo completo de hoy en día estarán trabajando bajo demanda", apunta a FastCompany uno de los futuristas de la firma, adelantando un futuro en el que muchos serán los trabajadores freelance. Y si los freelance son cada vez más importantes y numerosos, más difícil será destacar por encima de toda esta avalancha de profesionales, tanto que hará necesaria la aparición de trabajadores centrados en hacer que los freelance 'vendan bien'. Será, por tanto, la era de los personal worker brand coaches, es decir, de los entrenadores que ayudarán a perfilar y a trabajar la marca personal y de los gestores de marca personal.

En 2025, por tanto, todos los que sepan enseñar cómo venderse mejor, como administrarse de forma independiente o cómo promocionar sus trabajos tendrán un empleo casi asegurado.

No es la única profesión relacionada con el mundo freelance y con como el boom de estos trabajadores afecta a la empresa. Las compañías también necesitarán lo que se conoce como 'professional triber', profesionales que son capaces de unir en equipos (y con sentimientos de pertenencia a la marca) a los profesionales necesarios para trabajar en proyectos específicos.

Otros trabajadores del futuro que trabajarán en ámbitos en los que el marketing se está mostrando ahora mismo muy interesado son los técnicos de neuroimplantes (que recogerán los frutos de la neurotecnología y que demuestran que un futuro en el que se puedan hacer cosas como descargar los contenidos de nuestra mente en un ordenador no está tan lejano) o los diseñadores de experiencias de realidad virtual. Estos últimos crearán experiencias reales, atractivas y creativas para que los consumidores disfruten de este emergente mundo.

La lista se completa con otros muchos trabajos no muy marketinianos pero que dejan ver cómo será el mundo del futuro, como pueden ser los granjeros urbanos o los planners para los últimos días.

Los genios de contar historias

Las previsiones de estos expertos no son las únicas que apuntan hacia dónde va la industria y cuáles serán sus demandas en el terreno de los profesionales. Ver en los puntos en los que están despuntando ya algunas compañías y los primeros (y a veces sorprendentes) fichajes que están realizando también permite entender qué se puede esperar del futuro.

El presente no está demostrando que saber contar historias es cada vez más importante y que por tanto las empresas están cada vez más preocupadas por tener a los trabajadores clave para hacerlo. Esto es lo que está poniendo de manifiesto la existencia de profesionales aún minoritarios, pero con gran potencial de crecimiento en el futuro, como pueden ser los chief storytelling officers, que son los encargados de contar la historia de la empresa. Muy pocas son las empresas que ya cuentan con estos trabajadores, pero su papel para el futuro parece crucial. El perfil ideal para cumplir con él es además un tanto especial: las empresas quieren novelistas para convertirse en sus contadores de historias.

E historias también las cuentan los brand journalists, periodistas que siguen buscando la actualidad y contando historias noticiosas pero que, en lugar de hacerlo en un medio de comunicación, lo hacen en un entorno amparado por una compañía.

La tecnología, ese disruptor

Pero, sin duda, el elemento que más está haciendo cambiar el papel que los trabajadores desempeñan en las empresas es la tecnología. Las nuevas tecnologías están empujando a la desaparición a algunos perfiles que hasta ahora se mantenían como una cuestión clave y fundamental dentro de las empresas (y que ahora está quedando en manos de elementos como pueden ser un algoritmo) sino que además está creando nuevas necesidades y nuevos perfiles.

El Chief Digital Officer, por ejemplo, es cada vez más habitual. El número de estos profesionales en las empresas hoy en día es cuatro veces superior que en 2013 y un 800% superior a los que había en 2012. ¿Qué hace este profesional? Su trabajo es supervisar el papel de todos los trabajadores en el uso de las nuevas tecnologías dentro de la empresa: es como el elemento cohesionador de todos los nuevos profesionales de aires techie de la compañía y el mundo más tradicional de lo que ya había en la firma.

¿Y cuáles son los profesionales puramente tecnológicos que podría tener que controlar este directivo y que cada vez son más recurrentes en las compañías? Estarían todos los profesionales del área del big data, cada vez más buscados y requeridos por las compañías, como pueden ser el data scientist, que es quien analiza los datos y que tiene un perfil eminentemente técnico, o el data artist, un curioso perfil para un mundo técnico al que no se le pide necesariamente tecnología sino más bien creatividad (será quien ayude a visualizar los datos y a quien se le ocurran las preguntas curiosas que pueden llevar a hacer algo grande con los datos).

Las empresas también necesitarán, en la lista de sus trabajadores imprescindibles a profesionales que en realidad no son una novedad, como analistas, matemáticos o investigadores, pero que tendrán nuevas funciones y mayores atribuciones de relevancia en el mundo de la empresa y también a profesionales de nueva creación. El boom de las redes sociales les obligará a incorporar a Chief Listening Officers, que escucharán todo lo que se mueve en este entorno y que por tanto les permitirá saber qué quieren sus clientes rápidamente.

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