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La digitalización es clave para el éxito de las empresas, que deben adaptarse a una nueva situación en la que Internet ha modificado por completo los hábitos de compra de los consumidores, y donde la omnicanalidad o el acceso a una cantidad ingente de datos ya están a la orden del día. Sin embargo, a muchas empresas les cuesta emprender esa digitalización a pesar de tener muy claro que es necesaria para poder seguir compitiendo en igualdad de condiciones en un mercado cada vez más saturado.

Esa es una de las principales conclusiones que se desprende de la última encuesta de Loudhouse, que trata de ayudarnos a entender cómo los líderes empresariales ven la transformación digital y cuáles son sus planes para responder a los desafíos que esta presenta.

Y uno de los principales desafíos es que muchas empresas sienten que ya llegan tarde. De hecho, aunque el 86% aseguran que el plazo para poder digitalizarse sin que haya importantes pérdidas financieras o de competitividad para la empresa es de dos años o menos, al 59% le preocupa haber llegado tarde: es decir, que aunque ahora emprendan todas las acciones necesarias para digitalizar su negocio, no podrían evitar determinadas pérdidas por la lentitud con la que han acometido el proceso.

Y es que aunque la mayoría de los encuestados reconocen los beneficios de apostar por lo digital, muchos se enfrentan a dificultades que entorpecen el camino, como puede ser la falta de alineación interna, la falta de las habilidades necesarias o la resistencia por parte de la cultura de empresa. Si a eso sumamos las limitaciones tecnológicas o la incapacidad general para ejecutar las medidas necesarias, el resultado es un creciente estado de ansiedad generalizada entre las empresas en lo que respecta a embarcarse a la transformación digital (con muchos, como vimos antes, que creen que ya es demasiado tarde).

En global, el 96% de las empresas ve la transformación digital como algo crucial, pero aún así el 62% está en una especie de fase de negación sobre esa necesidad de hacer algo para transformarse digitalmente. Así, aunque en la teoría nadie niega la importancia de la digitalización, en la práctica son muy pocos los que la están acometiendo realmente.

La primera motivación para el cambio digital es mejorar la experiencia del cliente

Hay muchas razones para apostar por la transformación digital más allá de lograr una ventaja competitiva (o al menos, no tener una desventaja). El 99% de los encuestados señaló que la principal motivación para el cambio digital es poder optimizar la experiencia del cliente y aumentar su engagement, y el 61% aseguran que el engagement del cliente es su prioridad número 1 para los próximos 12 meses (el 50% también espera invertir más en aplicaciones para conseguirlo).

Entre los principales desafíos nombraron la falta de alineación entre los equipos de TI y marketing (para el 78%) y también la alta dependencia en las nuevas tecnologías para ofrecer una estrategia, algo que para el 58% estaba suponiendo una barrera para mejorar la experiencia del cliente a través de la transformación digital. Más de la mitad citaban también la falta de habilidades y liderazgo para emprender esta transformación.

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