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Unilever estima que no se empezará a ver recuperación hasta el segundo semestre del año

Cuando en mayo-junio del año pasado se empezó a hablar de lo que se bautizó como "la nueva normalidad", los consumidores y posiblemente también las empresas respiraron. La crisis pasaba a una nueva fase, una que no era tan buena como la normalidad-normalidad pero que se parecía un poco al mundo de antes.

Llevábamos mascarilla, cierto, pero todo empezaba a abrir nuevamente. Hubo gente que se fue de vacaciones de verano, otros comieron y cenaron en restaurantes y hasta había quienes se quejaban en las tiendas de ropa de que no había mucha variedad de modelos en las primeras semanas de desescalada.

Parecía que tras la nueva normalidad se volvería a la normalidad a secas y al consumo. Los analistas internacionales apuntaban, incluso, que Europa retomaría las cosas rápido y mejor porque los paquetes de ayudas sociales hacían que los consumidores tuviesen sus trabajos garantizados a la vuelta y no tuviesen que quemar sus ahorros y pudiesen volver a la normalidad del gasto más rápido que, por ejemplo, los estadounidenses.

Todos esos modelos se quedaron en papel mojado cuando la crisis del coronavirus no se terminó tras el verano. Tras la nueva normalidad, simplemente volvimos de vuelta - un poco mejor que en marzo, al menos para las empresas - a la situación pandémica, que se ha ido acelerando a medida que pasaban los meses de otoño. En la entrada en el invierno, la situación parece muy lejana de la normalidad 'de siempre'. Algunos países europeos han retomado los confinamientos y en los que no hay medidas de control como toques de queda.

A eso hay que sumar los temores a qué pasará con los empleos, los cierres de tiendas y negocios y la sombra de una crisis económica. Los consumidores no sienten, nada más lejos de ello, confianza en el mercado. Y las compañías no creen que la luz, por mucho que se haya empezado ya la campaña de vacunación, esté cada vez más cerca esperando al final del túnel.

La estimación de Unilever

De hecho, las estimaciones de los gigantes del consumo ponen las cosas a muchos meses vista. Unilever da por perdido el consumo del primer semestre del año: según sus cálculos (y Unilever y las demás grandes compañías de productos de consumo son quienes mejor están capeando la situación y hasta quienes registran crecimientos, no olvidemos, así que su visión del mercado no estaría sesgada hacia lo tremendo), el consumo global se mantendrá en una fase de depresión durante los primeros seis meses del año.

El este de Asia está volviendo a la normalidad y Latinoamérica y África está mostrando resiliencia en sus mercados, señala su CEO, Alan Jope, a la agencia Reuters. A pesar de ello, las previsiones son las de que las cosas no mejorarán durante estos seis meses que se avecinan. Jope prevé que la recuperación empiece a lo largo del segundo semestre del año y en el año que se avecina, 2022.

Pero las cosas son todavía muy complejas: Unilever ha eliminado sus proyecciones para accionistas en sus cuentas de resultados, incluso teniendo en cuenta que potencialmente esperan crecer en ese contexto.

Todo esto deja claro que nada es seguro y nada está gravado en piedra, pero también que este será un año complicado, en el que la confianza de los consumidores estará en datos muy negativos y en el que las empresas tendrán que ser lo más eficaces posibles con su estrategia si quieren sobrevivir a los retos del mundo que está dejando el coronavirus.