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Las compañías familiares tratan mejor a sus empleados, posiblemente porque la reputación de la empresa se ve como parte de la reputación familiar 
En la lucha por convertir al empleado en brand advocate, las empresas familiares juegan con ventaja

Si las empresas se han obsesionado por convertir a los trabajadores en parte de una "familia" o de hacer que sintiesen la compañía como propia, ha sido por múltiples razones.

En primer lugar, ese sentimiento de formar parte a un nivel más profundo y emocional ayuda a mantener el talento y a - o al menos esto es lo que los críticos de los modelos de oficina cool llevan años diciendo - hacer que el trabajador pase más tiempo en su puesto de trabajo, que dé 'más' por la compañía. En segundo lugar, se crea también una suerte de lealtad a la empresa. Y, finalmente, resulta mucho más factible que el empleado se convierta en brand advocate, un embajador de la marca ante los consumidores.

Los brand advocates son una de esas tendencias al alza y muy buscadas por parte de las compañías, porque logran llegar a los consumidores de una manera mucho más directa y porque funcionan a unos niveles de credibilidad mucho más elevados. El comprador se va a crear mucho más lo que le digan si viene de ellos, así como creerá mucho más que es una voz desinteresada (a diferencia de lo que ocurre cuando es la propia marca, directamente, la que habla).

Pero, por mucho que todas las compañías aspiren a contar con brand advocates o que con crear esa sensación de conexión y fidelidad con los empleados, no todas están en el mismo nivel. Se podría pensar que las multinacionales, con sus recursos que parecen casi ilimitados, son las que logran los mejores resultados.

En realidad, partiendo de lo que aportan los estudios sobre conexión emocional y responsabilidad corporativa interna, es la empresa familiar la que tiene las herramientas más sólidas.

Las compañías familiares tratan mejor a la plantilla

¿Por qué? Como acaba de demostrar un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Salamanca, las compañías familiares - tanto las que son propiedad en parte como en total de una familia - son mucho mejores a la hora de preocuparse por sus empleados, de mirar por su bien.

Los investigadores analizaron los resultados de varios centenares de compañías europeas entre 2008 y 2017, comparando lo que ocurría con las familiares y las que no lo eran. Las primeras eran las que mostraban los mejores datos en responsabilidad social corporativa interna. Eran las que más cuidaban a sus empleados.

Si además un miembro de la propia familia propietaria forma parte del consejo de dirección, los datos son incluso mejores.

Una cuestión de identidad

¿Por qué ocurre esto? El estudio teoriza que posiblemente esté vinculado a que la identidad familiar está vinculada a la identidad de la empresa. Esto es, el cómo se trata a los empleados se ve como una suerte de reflejo de cómo son como familia.

Eso sí, estas empresas muestran peores datos en responsabilidad social corporativa en términos de sostenibilidad medioambiental. Las empresas familiares no juegan, por tanto, con ventaja en todas las áreas de responsabilidad social corporativa. Casi se podría decir que, como en las familias, una cosa es lo que pasa dentro de casa y otra lo que ocurre fuera.