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La crisis ha hecho que las marcas con fuerte conexión emocional tengan mejores resultados
Lego, Rolex y Ferrari, se coronan como las marcas con la mejor reputación del mundo

Ninguna marca española ha entrado en el listado de 100 compañías con mejor reputación del mundo.

Entre los elementos más importantes para una marca a la hora de crear identidad y de establecer una conexión con los consumidores, la reputación es uno de los más importantes. Contar con una buena reputación hace que los consumidores se fíen mucho más de los productos, que lleguen a preferir a esa marca frente a las otras o que la recomienden más a sus conocidos y amigos.

La reputación también hace que se gane en lealtad y hasta permite a las compañías ir un paso más lejos en términos de precios de lo que lo podría hacer si no la tuviese. Por una marca de fiar, estás dispuesto a pagar un poco más.

Construir una buena imagen y asentar una óptima reputación no es sencillo. Requiere tiempo, una visión a largo plazo de las cosas o un trabajo que implique a todos los departamentos de la compañía. No es solo marketing quien tiene que comprender su importancia y asentar la actividad en esa dirección, también tienen que hacer su esfuerzo ventas, atención al cliente, gestión o recursos humanos.

Las marcas que logran hacer bien este trabajo consiguen una potente recompensa.

Pero ¿cuáles son las marcas que se han posicionado como las que tienen mejor reputación en todo el mundo? Eso es lo que ha preguntado el Global RepTrak 100, el estudio de RepTrak que pregunta a miles de consumidores en 15 mercados sobre las marcas en las que más confían y que establece un ranking de las más exitosas en ese terreno.

Las compañías que son medidas son de gran tamaño (deben ser conocidas por al menos el 20% de los consumidores y facturar en ventas un mínimo de 2000 millones de dólares) y son analizadas partiendo de percepción de producto y servicios, innovación, ciudadanía, resultados, gestión, liderazgo y lugar de trabajo. Los consumidores encuestados no solo deben responder sobre cuán dispuestos están a comprar sus productos, sino también si recomiendan a esa marca o confían en esa empresa.

La lista está encabezada por Lego. El gigante de los juguetes suele ser uno de los nombres recurrentes en las listas de marcas más valoradas y de más peso. Es también la compañía que lidera en términos de fiabilidad y reputación.

Por detrás de Lego se sitúan, en este orden, Rolex, Ferrari, Bosch, Harley-Davidson, Canon, Adidas, The Walt Disney Company, Microsoft y Sony. Son las compañías que completan el top 10 de las empresas con mejor reputación del mundo.

Las marcas que completan el ranking

El listado sigue con Barilla, Netflix, Philips Electronics, Levi Strauss, Google, Intel, Samsung, Danone, Ferrero y 3M, que son las que completan el ranking de las 20 compañías con mejor reputación del mundo. Detrás de ellas se acumulan otras muchas empresas de impacto y popularidad global. Nintendo (21), Nike (22), Visa (26), Spotify (29) o Michelin (32) son algunas de las otras que completan el listado. Ninguna marca española ha entrado en el listado de 100 compañías con mejor reputación del mundo.

El ranking es, en términos de mercados, ecléctico. Compañías de nuevo cuño, como las tecnológicas, se cruzan con empresas de toda la vida, como Kellogg's (30) o Nestlé (85). Igualmente, marcas de lujo como Prada (84) o Hermès (88) comparten espacio con los supermercados low cost Aldi (65). Compañías de automoción, líneas aéreas o marcas de tarjetas de crédito también aparecen en el listado.

Los responsables del ranking añaden en sus conclusiones que la pandemia y los patrones de consumo de estos meses también han afectado a la percepción de la reputación de las marcas. Aquellas compañías que tenían una conexión emocional con los consumidores fueron las que tuvieron unos buenos resultados durante la crisis del coronavirus.

Igualmente, la crisis también ha afectado a nuestros patrones de compra. La imposibilidad de viajar y de participar en experiencias ha limitado en qué podemos gastar dinero. No podemos comprarnos un viaje, por lo que ese dinero de ocio ha acabado yendo a la compra de productos de lujo.