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Una de las herramientas para difundir tu contenido son las redes sociales. Si además te diriges a un público B2B, LinkedIn puede ser una gran plataforma. Los grupos de esta red social para profesionales pueden ser una vía efectiva para aumentar la repercusión de tus creaciones. En cambio, de aportar contenido útil y generar conversación a caer en el spam hay un paso.

No sé si te habrá pasado, pero cuando entras en alguno de tus grupos favoritos en LinkedIn te encuentras con una gran lista de artículos, uno tras otro, sin coherencia entre sí, ni más interacciones que la mera superposición. En ocasiones la temática de estos posts ni siquiera está relacionada con la del grupo; simplemente está ahí porque el miembro en cuestión ha decidido publicarla, con el fin de dar a conocer su última creación.

Esta práctica resta utilidad al grupo, además de que puede molestar al resto de miembros, dado que realmente no existe un interés sobre el contenido publicado, ni se da pie a una conversación. Esto lleva a los moderadores del grupo a esforzarse por mantener la calidad del mismo, revisando la gran multitud de posts, muchos de los cuales se clasifican como información promocional, e incluso spam, acabando en la papelera. Una consecuencia que repercute negativamente en el autor de dichas actuaciones, así como en la calidad global del grupo.

¿Cómo desarrollar una actividad eficaz en LinkedIn, y no parecer un spamer?

Realmente es una situación desagradable para todos, que reside en un error de concepto. Los grupos de LinkedIn son un entorno abierto a la conversación, centrada en intereses comunes, donde debería recogerse información de calidad relacionada con el tema para el que fue creado. De este modo se convertiría en un punto de encuentro entre profesionales y usuarios interesados en este área. Un lugar donde se intercambiaran impresiones sobre las cuestiones más relevantes acerca del mismo, y los usuarios pudieran plantear sus dudas y sugerencias sobre el mismo.

Por tanto, respetando ciertas normas, es posible crear un ambiente útil y productivo para todos:

Formula preguntas, provoca la reacción de los miembros y da pie a una conversación real e interesante para todos los usuarios interesados en este tema.

Responde los debates ya iniciados, aportando tus propias valoraciones. Intenta que tu respuesta no sea el típico razonamiento, simplemente correcto, o incluso demasiado extenso. Sé breve y conciso, e intenta ir más allá de las convenciones establecidas. Mójate y aporta algo de tu propia cosecha, incluso con cierto toque controvertido, con el fin de alimentar la discusión. De este modo conseguirás diferenciarte.

Intenta implicar a terceros en la conversación. Las menciones en LinkedIn ya están habilitadas, utilízalas para llamar la atención de otro miembro, siempre que consideres que su intervención puede ser interesante. Así enriquecerás el debate, y fomentarás el vínculo con la persona mencionada.

No hables única y exclusivamente de ti, utilizando únicamente tus vivencias como principal ejemplo. Utiliza casos de terceros y opiniones de reputados expertos. Una vez te hayas ganado la confianza de la comunidad, ya tendrás tiempo de hablar de ti y de tus logros. 

Recuerda, LinkedIn no es un canal para vender, sino para darse a conocer como profesional, y generar contactos, demostrando con hechos tu valía. Aquí las promociones no tienen cabida. El inbound marketing va mucho más allá de saturar al público objetivo con las bondades de la empresa.

¿Participas activamente en los grupos de LinkedIn? ¿consideras que son útiles para tu estrategia de marketing online?

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