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Los perfiles sociales pueden determinar la idoneidad de un candidato a la hora de admitirlo en una universidad. Los responsables de la aceptación de los estudiantes en una determinada universidad están empezando a revisar la actividad online de los aspirantes, a la hora de tener en cuenta su solicitud.

Ésta es una práctica que va tomando auge en Estados Unidos, aunque no se trata de una práctica generalizada, sí es importante tenerla en cuenta. Según refleja la encuesta publicada por Kaplan Test Prep, que ha registrado un aumento del 5% respecto al año anterior. Sus datos indican que el 29% de los encargados de gestionar las peticiones de los estudiantes busca en Google para obtener más información sobre ellos, mientras que un 31% accede a su perfil de Facebook.

Por su parte, los jóvenes no parecen muy preocupados con esta inmersión en su intimidad, especialmente porque su experiencia en las redes sociales les ha llevado a actuar con prudencia y a ser conscientes del impacto que sus publicaciones pueden llegar a tener. Así, el 75% de los estudiantes encuestados reconoce que no le quita el sueño la información que los responsables de la admisión en la universidad que tanto desean puedan encontrar en internet o en sus perfiles sociales. En cambio, sí toman las medidas oportunas, configurando la privacidad de su contenido, gestionando el etiquetado de sus fotos, además de, llegado el caso, eliminar completamente su perfil, si es necesario.

Esta práctica ya se aplica desde hace tiempo en el ámbito laboral, donde los responsables de recursos humanos utilizan las redes sociales para conocer los posibles detalles escabrosos de los candidatos a ocupar una determinada oferta laboral. Según el estudio de CareerBuilder y Harris Interctive, el 37% de las empresas recurre a las redes sociales para conocer más detalles sobre los candidatos que optan a un puesto de trabajo.

Esta información poco decorosa sobre un individuo puede llegar a costarle incluso el puesto de trabajo, en el caso de los empleados. En el caso del seno de la organización, incluso se ha llegado a exigir a los trabajadores que cedieran sus contraseñas de acceso a los perfiles sociales, un hecho muy criticado que ya se considera ilegal.

Es importante tener en cuenta que el hecho de que una empresa o una universidad analice tu presencia online no tiene por qué ser negativo. De hecho, se trata de una herramienta a nuestro favor, si nos empleamos a fondo en cultivar resultados positivos sobre nuestra persona, y en trabajar nuestra marca personal. Si a la hora de buscar nuestro nombre en internet, los resultados que se ofrecen reflejan nuestra trayectoria profesional, capacidades y logros, tendremos mucho a favor para optar a ese puesto y destacar por encima del resto de candidatos. Todo depende de nuestra destreza a la hora de gestionar nuestra reputación online y desarrollar una estrategia de Branding Personal.