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Las redes sociales llegaron para quedarse. Este es sin duda el tópico más utilizado desde su eclosión y posterior masificación. Todo un fenómeno que ha revolucionó internet y hasta la forma de comunicarnos o establecer nuevas relaciones y contactos. Sin embargo, y a pesar de que todavía podemos percibir algunos de los efectos de la denominada "fiebre de las redes sociales", lo cierto es que ya desde hace un tiempo, muchos son los que ponen de relieve cierta fatiga en los hábitos y tendencias de los usuarios.

Las redes sociales siguen funcionando pero han perdido ese aliciente de lo novedoso. Se han convertido en algo habitual y cotidiano. Son ya un mundo explorado que a muchos sigue enganchando y que a otros ha terminado por decepcionar.  Convertidas en el campo de batalla de las marcas, las redes sociales han pasado de ser simples herramientas para generar círculos y redes de contactos, a nuevos soportes publicitarios y objetivo de todo tipo de anunciantes y marcas. El usuario ha terminado por convertirse en el blanco perfecto y sus datos el tesoro más valioso para las empresas. 

Estas son quizás algunas de las razones por las cuales las redes sociales han terminado por espantar a muchos de sus usuarios. Otros, simplemente se marchan o reducen su actividad por que han perdido el entusiasmo debido a que las redes sociales ya no son ninguna novedad o porque simplemente han llegado a la conclusión de que más allá de establecer nuevas relaciones, su presencia y participación no les aporta ningún beneficio sustancial.

Esto no implica que no existan redes sociales que puedan aportar un verdadero valor añadido, ni por supuesto que la mentalidad del usuario tenga que coincidir de forma plena con la visión y la necesidad de las empresas por formar parte de ellas. A pesar de ello, las redes sociales seguirán evolucionando y por supuesto, también seguirán creciendo. ¿Pero hacía donde nos dirigimos?

Volver a los inicios. Así de sencillo. Esta sería la respuesta más lógica para asegurar la proliferación de este tipo de medios ante el agotamiento y la cada vez mayor fatiga detectada. Lo cierto es que los usuarios ya no son tan impulsivos a la hora de compartir información, y en ocasiones ya ni siquiera se molestan en hacerlo. Su prioridad es mantenerse activos o presentes en un canal que les permita establecer una comunicación directa con sus redes de contactos. Pero ¿Esto no lo hacía ya el popular Messenger?

La respuesta es sí, pero la migración masiva de los usuarios hacía las redes sociales, terminó por enterrarlo. Casual o no, resulta curioso comprobar como ahora, aplicaciones como Whatsapp, el Webchat de Facebook o el propio Twitter, se han convertido en recursos esenciales para los usuarios de internet, más allá de las múltiples utilidades y aplicaciones que nos ofrecen las redes sociales. 

Es cierto que cada tipo de red social tiene su propia idiosincrasia, y la forma en la que hacemos uso de ellas depende mucho de todo ello. Sin embargo, suele repetirse cada vez con más frecuencia aquello de que "los muros de Facebook se han convertido en un mar de lamentos" y de contenidos irrelevantes, o que los usuarios de Twitter retuitean a diestro y siniestro información sin apenas leerla ni conocer su contexto o contenido. Sea como fuere, cada uno tiene la total libertad y derecho de utilizar dichos plataformas de la forma que mejor le convenga, pero de forma global, estamos presenciando cierta decadencia que nos hace quedarnos solo con aquello que podríamos considerar verdaderamente esencial: La posibilidad de conectar y comunicarnos de forma privada con los miembros de nuestras redes de contactos.

Piénselo detenidamente. ¿Cuantos de sus contactos han dejado de publicar o compartir información de una forma habitual a como lo hacían hace un tiempo? ¿Se ha percatado de esta caída de la actividad?. Sin embargo muchos de ellos, y cada vez más, siguen a veces visibles, activos y conectados.  Podemos teorizar sobre varias hipótesis. Sienten curiosidad por conocer lo que otros comparten, están aburridos y acceder para distraerse, o simplemente utilizan dichos canales para comunicarse de una forma privada. 

No cabe duda de que 2014 se perfila como un año en el que por fin tendremos la posibilidad de experimentar muchos de los avances de la tecnología de los que hemos hablado durante este último año. Las famosas Google Glass llegarán por fin al gran público y las redes sociales no solo tendrán en ellas un papel protagonista, también lo harán a través de los Smartwatch, como así ha sido ya en nuestros smartphones y tablets. Las redes sociales invadirán también nuestros coches y autos. Al fin y al cabo, estos son sólo dispositivos que nos permiten mantenernos continuamente conectados. Sin embargo, al final, lo que realmente nos importa es la capacidad y la posibilidad de poder comunicarnos. ¿Volvemos pues a los orígenes?