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¿Periódico, televisión, radio? Los medios de comunicación tradicionales ven como su audiencia disminuye día tras día, y sus únicas posibilidades de sobrevivir pasan por dar el salto a digital. Pero incluso dentro de Internet, cada vez son menos los que acuden a la fuente original de información, tecleando el nombre de la web que sea, sino que muchos optan por acceder a los contenidos informativos a través de una pre-selección previa. Y esa labor la realizan las redes sociales.

Son los medios que seguimos en Twitter, Facebook o Linkedin, así como nuestros contactos y amigos los que determinan las noticias que nos llegan, o al menos, funciona así para el 51% de consumidores que aseguran que las plataformas sociales son ya su principal fuente de información, tal y como se revela en un nuevo estudio de Media Insight Project. Y eso a pesar de que ese canal no es que genere mucha confianza: menos de un cuarto de los encuestados se fiaban de las noticias que encontraban ahí, aunque la cifra varía dependiendo de la red social.

Así, Linkedin, probablemente por su marcado carácter profesional, es la red social que más confianza genera (son casi un 30% los que confían en los contenidos que aquí aparecen), seguida de Twitter, Instagram o Youtube. Por el contrario, la red social en la que menos confiamos es Facebook, quizá debido a que se trata de la más popular, y aquella en la que siempre parece darse bola a todo tipo de bulos.

Aún así, de la mitad de usuarios y consumidores que utilizan los medios sociales para informarse, la gran mayoría opta por Facebook. Le siguen, a gran distancia, YouTube y Twitter. Sin embargo, Twitter es la red social preferida para quienes prefieren seguir información o actualidad en tiempo real y de una forma más rápida y precisa.

En todo caso, más allá de la (poca) confianza que se tenga en el canal en sí, el factor determinante para fiarse o no de la información es la fuente original. Es decir, nos creeremos antes un enlace a un periódico de prestigio vía Facebook, que otro a una web de la que nunca hemos oído hablar vía Twitter.

La reputación de la persona o el perfil que comparte la información también es un criterio recurrente (aunque menos importante que el anterior) para confiar o no en una información, así como la propia popularidad del post (el número de likes, shares y comentarios con los que cuente).

Por otro lado, el informe también revela que a la hora de fiarnos de los enlaces a medios online, las propias características de la web juegan un papel clave: para más de la mitad de los encuestados que los anuncios no interfieran con la lectura de las noticias, que el sitio cargue rápido y que esté adaptado a móvil es esencial para considerarlo un medio creible.

El móvil está transformando el modo en que se accede a las noticias

Este acceso a la información a través de las redes sociales es consecuencia, en parte, de un cambio en los hábitos de consumo hacia patrones mucho más móviles. El smartphone es ahora el dispositivo de conexión a Internet por excelencia, y las apps que acaparan mayor parte de nuestro tiempo son, sin ninguna duda, las de redes sociales. Visto así, no es extraño que aprovechemos para informarnos mientras navegamos por nuestro feed de contenidos y noticias.

Pero esta no es la única consecuencia de la adopción másiva del móvil. En un artículo reciente de Adweek repasaban algunas otras, como que los contenidos se comparten ahora de forma diferente (los medios ya no viven en jardines cerrados), que se ha producido una democratización de los contenidos -incluso los informativos- o que el vídeo online (y en vivo) se está convirtiendo en el formato estrella.

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