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Internet y los social media han permitido nuevas formas y canales a través de los cuales relacionarnos y comunicarnos. A pesar de que desde el inicio de la era digital esto ya era posible, los medios sociales han conllevado a que nuestra participación como parte de la conversación se desarrollo bajo una verdadera identidad.

Hace tan sólo una década, las conversaciones más fluidas se desarrollaban a través de los tradicionales chats. Convertidos en toda una moda, eran la forma más popular de establecer o iniciar el contacto con otros usuarios de la red. Sin embargo, por entonces cada una de las partes implicadas solía utilizar seudónimos o "nicks" recurrentes que poco desvelaban de la verdadera identidad de los usuarios.

De igual forma, los foros de debates y listas de correo en internet se convirtieron en canales donde el conocimiento era compartido, se debatía sobre temas concretos y se replicaba o respondía a la información aportada por otros de los participantes generándose "hilos" de conversación.  Era aquí donde comenzaba realmente a florecer la verdadera esencia de la participación colaborativa y los primeros fundamentos de las conversaciones sociales entre grupos activos de usuarios que contaban con un historial de su propia actividad y aportaciones.

Sin embargo, la necesidad de comunicar y contar historias compartiendo los conocimientos bajo la experiencia, criterio u opinión más personal, originó la eclosión de los blogs como todo un fenómeno de la comunicación digital.  El concepto básico y más fundamental de este tipo de medios también conocidos como bitácoras por su relación con los antiguos cuadernos de bitácora de los barcos, añadía el componente de una "identidad reconocida" para el papel del autor que contaba sus experiencias a través de este nuevo medio.

La proliferación de los blogs originó que millones de usuarios de internet se convirtieran en altavoces del conocimiento y de la información. Con ello, también se originó que la opinión generada y compartida por otros usuarios se convirtiera en la parte más importante de la conversación.  A pesar de ello, todavía costaba asumir la necesidad y comprender de la importancia de participar revelando una verdadera identidad, algo aprovechado por los denominados "trolls", usuarios predispuestos a sembrar la discordia, iniciar discusiones u oferder con sus comentarios bajo la mascara de una identidad completamente anónima. 

La llegada de las redes sociales introdujo grandes cambios en este sentido puesto que sus miembros y participantes asumían su propio rol personal adoptando con ello una verdadera identidad. La comunicación y la conversación entre usuarios en este tipo de redes comenzaba de esta forma a establecer vínculos e iniciar relaciones entre personas con identidades reales.

Esto ha sucecido hasta tal forma de que actualmente la tendencia de muchos usuarios es la de convertirse en participantes activos que compiten por aumentar su popularidad a base de generar miles y miles de contactos artificiales. Lo que podríamos definir como el síndrome del "Yo quiero ser popular". 

Como hemos podido comprobar, a pesar de que la comunicación entre usuarios de internet ha estado presente casi desde sus inicios,  las redes sociales han permitido que conversemos bajo una verdadera identidad y su evolución hasta nuestros días ha servido para establecer relaciones más reales y una comunicación más veraz y de mayor calidad.

 

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