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Un estudio de Lewis Communications y HCL Technologies, ha revelado que el 50% de las empresas británicas prohíben a sus empleados, utilizar los medios de comunicación social en el trabajo, incluyendo actualizaciones en Twitter, Facebook y otras redes sociales.

Así, mientras otras investigaciones anteriores demostraron que las redes sociales deberían ser alentadas en los trabajos pues impulsan la moral de los empleados y mejoran su productividad, parece que muchas empresas aún tienen una visión negativa sobre la mezcla de negocios con placer personal, algo que parece muy contradictorio. ¿Por qué?

Muy pocas empresas prohíben a sus empleados que tomen descansos de 10 minutos cada poco tiempo para fumar un cigarrillo, beber una taza de café o mantener una charla con un colega en el comedor. Si esto es así ¿qué hay de malo con permitir que el personal envíe un tweet o haga una publicación en su muro de Facebook cada tanto?

Al parecer, muchos empleadores están preocupados con posibles fugas de información sensible de la empresa al mundo exterior, o que sus empleados puedan escribir cosas en detrimento de la compañía. Pero seamos realistas, esto puede suceder cuando la jornada laboral termina ¿no? Con lo que, ese no sería el verdadero problema.

El problema es la perfecta integración entre el trabajo y los medios de comunicación social. Es muy fácil distraerse cuando en un navegador minimizado tenemos un flujo constante de tweets y actualizaciones de estado. Por otra parte, para los empleadores es difícil saber cuándo sucede esto, al contrario de lo que sucede con fumar o tomar un café que es bastante más transparente.

Muchos han optado por algo simple, bloquear ciertos sitios web en el trabajo, pero se olvidan de los Smartphones y que con ellos, el empleado puede continuar accediendo a través de ellos a sus redes sociales preferidas. El camino cuál es ¿un bloqueo general? Esto es algo absurdo.

¿Cuál es la mejor solución? Diseñar políticas de uso de redes sociales en horario laboral, o que sólo puedan utilizarlo en descansos asignados o a la hora del almuerzo. Un enfoque así de simple es muy simple y suficiente, pero además se puede dejar constancia en los contratos de los empleados que algo negativo sobre la empresa escrito por ellos en sus redes sociales, ya sea durante el horario laboral o fuera de él, podría llevar a sanciones disciplinarias.

Si la empresa quiere alcanzar sus objetivos, los empleadores deben confiar en sus empleados y con las medidas de prohibición que se observan en varias instituciones, se les está diciendo directamente que no se les tiene confianza alguna, lo que no es la mejor forma de levantar la moral y obtener un mayor rendimiento de esas personas.

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