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Las marcas obtienen distintos beneficios de esta estrategia basada en imágenes que contienen algún elemento en movimiento

Vivimos en un mundo competitivo, en el que las empresas requieren de creatividad y las últimas novedades para captar la atención de los usuarios. Una manera muy sencilla a la par que eficaz son las cinemagrafías, por las que optan cada vez más marcas como herramienta de marketing y comunicación. Y es que, ya sea a través de su envío por correo electrónico, de su publicación en la página web corporativa o de su difusión en redes sociales, estos contenidos están comenzando a dominar las pantallas de los usuarios.

Las cinemagrafías se han configurado como una herramienta atractiva para las marcas ya que, a diferencia del vídeo, que puede llegar a ser costos de producir y lento a la hora de difundirse, las imágenes móviles se han convertido en una forma de llegar a numerosos usuarios así como de conectar de manera eficiente con los consumidores. De hecho, estos contenidos han demostrado tanto ser más eficaces que las imágenes tradicionales como funcionar perfectamente en redes sociales como Instagram y Facebook, donde son reproducidos masivamente de manera automática.

Es por ello que en la actualidad podemos hablar del desarrollo de una nueva narrativa visual en el mundo de la publicidad, que facilita la comercialización de los contenidos de las marcas en pos de los contenidos estáticos y de carácter tradicional.

Pero, ¿qué son exactamente las cinemagrafías? ¿En qué se diferencian de los GIFs animados? A menudo este contenido suele ser asociado con los GIFs pero, a diferencia de estos, las cinemagrafías son un híbrido entre las fotografías y los vídeos, pues se trata de imágenes estáticas que reproduce únicamente un detalle o extracto de la misma en movimiento. El término fue acuñado por primera vez por el fotógrafo Jamie Beck y por el diseñador Kevin Burg, que comenzaron a utilizar este formato en 2011 para animar sus fotografías de moda.

Una apuesta por la que por el momento se han decantado firmas archiconocidas, como Chanel, Armani o Balenciaga, en el ámbito de la moda. Sin embargo, su incidencia no acaba aquí ya que recientemente los hemos visto en compañías pertenecientes a otros ámbitos, como Honda, General Electric o Coca-Cola. Es por ello que los principales beneficios de las cinamagrafías, como la inmediatez para contar de manera rápida una historia así como su capacidad de sorprender al usuario mediante el movimiento, se constatan con la repercusión que las mismas están teniendo entre los grandes anunciantes.

Las ventajas de las cinemagrafías

Asimismo, estos contenidos se caracterizan por desarrollar importantes ventajas para los anunciantes, los cuales no necesariamente han de ser marcas de renombre. Ello se debe, en primer lugar, al formato con el que cuentan estas imágenes, que permite el consumo fácil de los contenidos por parte de los usuarios. De la misma manera, entre los pros de estos contenidos también se posiciona de manera significativa que son imágenes que llaman la atención son necesidad de molestar a la audiencia.

En paralelo, las cinemagrafías son una apuesta interesante de llevar a cabo para las empresas que cuenten con presupuestos de marketing menguados, ya que su coste es menor que el del vídeo. Asimismo, estos contenidos permiten mantener la intriga de los usuarios mientras estos consumen las imágenes, son lo suficientemente grandes para alentar un mayor nivel de compromiso por parte de la audiencia y ayudan a construir una imagen positiva de las marcas.

Consejos para que sean efectivas

Sin embargo, las cinemagrafías no son una varita mágica con la que las empresas cumplen de inmediato sus objetivos. Por el contrario, estas han de realizarse de una manera determinada si lo que pretenden es influir eficazmente entre los clientes. Así, las marcas deben optar por el desarrollo de unas imágenes personalizadas, que se dirijan a su público objetivo concreto, donde las mismas contengan información relevante en función de los intereses de los consumidores.

De igual modo, las empresas deben saber en qué espacios han de difundir estas imágenes dinámicas, y a través de qué redes sociales les está permitido colgarlas. En paralelo, muchas marcas optan por enviarlas a través del correo electrónico, por lo que deben tener en cuenta el peso de estos contenidos y si les merece la pena difundirlas mediante este soporte en pos de perder consumidores dada la lentitud de la descargar del mismo.

La cinemagrafía perfecta

Por último, para que se desarrolle una cinemagrafía perfecta, las marcas han de tener presente que estas imágenes requieren contar con unos enfoques determinados. En primer lugar que los contenidos que se difundan a través de ellos sean reconocibles y se asocien a sus marcas. A continuación, que estos inciten a generar una respuesta en los usuarios. Asimismo, es importante que las mismas se difundan a través de los canales correctos.

De ahí que las cinemagrafías se utilicen para múltiples funciones, tales como el lanzamiento de un producto, la presentación de acciones corporativas o el proceso que hay detrás de la elaboración de un producto o servicio. Con estas enseñanzas no habrá cliente que se les resista.