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Por mucho que los logos simples y sencillos triunfen, no todo vale a la hora de aplicarlo 
Lo que el fiasco y los parecidos razonables del nuevo logo de la Real Federación Española de Fútbol dice sobre diseño y branding

Podría haber sido una de esas noticias un tanto anodinas que se despachan en un par de párrafos y se quedan en una sección no muy destacada de los medios, casi invisibles en la prensa generalista. Sin embargo, se ha acabado convirtiendo en una de esas noticias que dan para unos cuantos memes y un par de tuits populares de risas y críticas. La Real Federación Española de Fútbol ha presentado su nueva identidad visual y los resultados han entrado dentro de la categoría del desastre reputacional.

La nueva identidad fue presentada por la dirección de la federación. "Queremos una imagen potente que ojalá nos acompañe en futuros éxitos", señala en la presentación del nuevo logo y de la nueva identidad corporativa Luis Ruibiales, el presidente de la organización. "Nuestra marca debía avanzar, con elegancia y sencillez, pero con poder. Queremos que sea un referente", añade. El nuevo logo es mucho más simple que el precedente, que recordaba a una imagen de Miró y que llevaba décadas siendo la carta de presentación de la federación.

"Es una arquitectura coherente y ordenada con la que presentar sus marcas", defiende Pablo Coppel, director creativo del equipo detrás de la nueva imagen, en la que se ha trabajado año y medio. El logo encaja, de hecho, con las tendencias de mercado en branding, que apuestan por un mayor minimalismo y una mayor simplicidad.

Pero, a pesar de los meses de trabajo y a pesar de encajar con la tendencia dominante en diseño, el resultado ha sido diseccionado en redes sociales y considerado chapucero. No solo ha lastrado la recepción del cambio que el anterior fuese un logo que los consumidores conocían y con el que tenían cierta conexión, sino que además su simplicidad se vio como excesiva.

Del fiasco a los parecidos razonables que lo tildan de Plagio

No ayudó a la percepción del rediseño el hecho de que un tuitero haya localizado una plantilla prácticamente igual al logo final de la federación en el repertorio de la web de Canva, un popular servicio de diseño online. Este servicio se presenta como una herramienta que pone a disposición de cualquiera, todo lo necesario para crear un logos personalizados en cuestión de segundos y gratis.

Como explican en La Vanguardia, el logo se convirtió en la base para memes de todo tipo, desde nuevas versiones del logo muy simples o invocaciones al clásico meme del "diseño gráfico es mi pasión", que se usa para criticar diseños e imágenes muy cutres cuando las emplean las empresas.

El tuit original en el que la RFEF presenta su nuevo logo ha protagonizado una avalancha de comentarios y de tuits de cita. Un primer scroll en las respuestas muestra una abrumadora avalancha de críticas y bromas. Muchos tuiteros se preguntan cuánto habrá costado el rediseño.

Echar un vistazo a la pestaña de respuestas de la federación en Twitter deja claro que no han entrado a valorar las opiniones de los tuiteros. Los tuits posteriores con más menciones a la nueva imagen están también llenos igualmente de críticas y opiniones negativas.

Del fiasco a los parecidos razonables que lo tildan de Plagio

Viendo la reacción de los consumidores, se puede concluir que el rediseño ha entrado en la categoría del fiasco. La reacción ha sido altamente pasional y muy negativa, lo que para la federación es un serio problema pero que para el resto de la industria del marketing sirve como ejemplo y caso de estudio.

El rechazo al nuevo logo es una muestra más de cómo muchos consumidores reaccionan de forma muy emocional a los rediseños: las razones de estas pasiones están en la importancia que los logos conocidos tienen para los usuarios, por muy poco conscientes que sean de ello. Los logos son atajos en la memoria de los consumidores y estos rechazan el momento en el que las marcas rompen con la familiaridad ya establecida. Si se hace un cambio en algo muy conocido, este ajuste debe hacerse con tiento.

Igualmente, las reacciones de los consumidores a este logo concreto demuestran que, por mucho que el minimalismo sea tendencia, no todo vale a la hora de usarlo. Lo simple y lo sencillo deben tener cierta justificación y deben parecer una mejora. Esto es, si los consumidores ven una plantilla que cualquiera podría utilizar, va a haber un problema. No puede parecer un elemento más del montón y no puede parecer algo que se haya hecho rápidamente y sin gran esfuerzo.

Los logos deben seguir transmitiendo los valores de la marca y concentrando las experiencias comunes de los consumidores con la compañía.