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Si algo deberían haber aprendido ya los medios de comunicación online, es que la tolerancia de los consumidores a los anuncios abusivos es limitada. En los últimos años, el peso que la publicidad tiene en los contenidos que se publican en los medios de comunicación en internet se ha convertido en mucho mayor.

Las razones son variadas, aunque las consecuencias no son exactamente las esperadas. Los medios de comunicación online han tenido serios problemas para encontrar un modelo que les permita rentabilizar lo que están haciendo. Los consumidores están poco dispuestos a pagar por los contenidos a los que acceden online, como bien han ido demostrando diferentes intentos de lanzar medios de pago. Cierto que algunas cabeceras de elevada calidad han conseguido que los consumidores pasen por caja para hacerse con los contenidos que proponen, pero lo cierto es que estas cabeceras son las menos. Lo habitual es que los consumidores prefieran lo gratis.

Pero en esta ecuación - y cada vez que los consumidores aseguran que pagar no tiene mucho sentido - se olvida un elemento y es que los medios de comunicación tienen gastos. Tener una web online cuesta dinero, como dinero cuestan todos los contenidos que se están publicando y que los internautas pueden ver con un único clic. ¿Cómo pueden pagar los medios todo esto? La respuesta ha sido hasta ahora la publicidad, pero hacer que una publicación se convierta en algo rentable gracias a los anuncios no es tan sencillo. Conseguir que los consumidores vean todos los anuncios necesarios o lograr que hagan clic en todos ellos para hacer los suficientes ingresos como para que sea rentable tampoco es fácil con ese método y los medios se han lanzado a una carrera de poner anuncios en todas las esquinas posibles (con una avalancha de inventario que ha tirado los precios) para que el consumidor no pueda obviarlos y tenga que verlos.

La práctica se ha convertido en uno de los lastres de internet. Los usuarios han empezado a odiar los anuncios online de una forma tan encarnizada que han empezado a incorporar elementos que los bloquean. Decisiones como las que manejan las operadoras de telecomunicaciones, que quieren bloquear los anuncios en internet móvil (por razones económicas y de presión sobre la industria online) y que lo venden como un servicio a los consumidores hartos de la publicidad no hacen más que demostrar el malestar de los consumidores y el poder que esto tiene para tomar otras decisiones de negocio.

Los consumidores están hartos de la publicidad que ven desde el navegador de su escritorio. Y ahora empiezan a estarlo también de la publicidad que ven desde sus dispositivos móviles. El móvil es el gran nuevo terreno de juego en el mundo online. Cada vez son más los consumidores que acceden a la información desde esos terminales y los que los emplean como fuente fundamental de navegación online. La importancia del móvil es tal que las compañías de internet le están dando cada vez más peso. Google modificó su algoritmo para tener en cuenta al móvil a la hora de presentar los resultados de búsqueda (porque un 50% de las búsquedas ya se están realizando desde esos terminales) y los anunciantes están además como locos por posicionarse en ese terreno. Todo el mundo quiere apostar por el móvil.

Pero ¿qué han hecho los responsables de los contenidos? Para gran frustración de los consumidores primero no todos han adaptado sus webs al terreno móvil (y ahí están todos esos sites en los que acabas haciendo clic en todas partes menos donde realmente quieres, por culpa del llamado 'síndrome de dedos gordos') y segundo han trasplantado todas las prácticas cuestionables y odiadas por los consumidores al universo móvil. Los sites han hecho que el punto de partida del mercado móvil sea el punto - difícil - en el que se encuentra ahora el mercado de escritorio.

Unos anuncios de lo más molestos

Posiblemente todos atesoramos alguna experiencia horrible sobre una visita a un medio online desde un dispositivo móvil que ha acabado de forma negativa (posiblemente cerrando esa visita sin ni siquiera acceder al contenido) por culpa de algún banner o de algún anuncio que esa cabecera ha trasplantado directamente desde escritorio a móvil sin tener en cuenta que la usabilidad de un sitio es distinta a la de otro. Los desplegables resultan infinitamente más molestos en los dispositivos móviles y los intersticials son muchas veces imposibles de cerrar en una pantalla como la de un móvil.

Los medios han llenado sus versiones móviles de anuncios molestos, ya que han resuelto la ecuación de cómo hacer la mudanza de uno a otro site de la forma más sencilla (si miramos a los medios de forma generalista). Simplemente se han llevado lo que tenían en un lugar a lo que tienen en el otro y han empezado a hacer caja rápidamente (la publicidad móvil es más cara) aplicando los mismos recursos que en escritorio pero con resultados (económicos) mejores.

Pero esto es en realidad pan para hoy y hambre para mañana, ya que los consumidores se han mostrado rápidamente igual de frustrados con la experiencia móvil que con la experiencia desde escritorio y han empezado a protestar por lo que consideran algo abusivo y molesto. Y si los consumidores protestan van a encontrar un camino para evitar lo que nos les gusta. En escritorio, sus ojos se han acostumbrado tanto a los anuncios que ya ni los ven. Y, además, han normalizado el uso de extensiones para bloquear la publicidad (que cada vez son más populares y conocidas).

Adblock llega al móvil

Y, por tanto, no es de extrañar que las soluciones que encontraron a sus problemas en escritorio se hayan convertido también en sus soluciones en móvil. Los abblockers han llegado ya a los dispositivos móviles. Adblock, que está detrás de la famosa extensión para navegadores que hace que los anuncios desaparezcan, acaba de lanzar, en beta, un navegador para Android (ya han señalado que estará para iOS en breve) que bloquea los anuncios.

"Adblock Browser para Android bloqueará los anuncios molestos de forma automática, lo que ahorrará batería, te mantendrá libre de amenazas y te dará más control en la navegación", explica en el blog de la firma uno de los responsables de la misma. La idea es que la navegación sea segura y rápida (y en eso ponen el acento cuando hablan de sus características) pero también (y esto es lo que los convierte en noticia) que los anuncios desaparezcan del mapa.

La llegada de este navegador no puede verse además como algo aislado y es de esperar que el futuro inmediato esté lleno de propuestas similares. Los medios habrán conseguido así no solo hacer caja traspasando los anuncios de un lado a otro sino que habrán conseguido que también se muden sus problemas.

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