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Conozco a una usuaria que ha decidido purgar por completo el uso que hace del móvil durante un mes. Ha reducido las capacidades de su smartphone al mínimo, desinstalando las apps de las redes sociales y hasta el navegador de su móvil. El abanico de servicios a los que puede acceder es muy limitado y, si ha hecho este proceso, ha sido inspirada por un texto sobre el uso del móvil (y lo que pasaba a usuarios que lo reducían durante un mes) y por la presión de todo el tiempo perdido en las pantallas.

Esta usuaria ya había realizado acciones en el pasado para reducir los tiempos móviles y lo cierto es que no es la única que conozco que ha hecho en algún momento alguna maniobra para reducir su dependencia móvil o para ajustar sus tiempos. De hecho, la tendencia se ha convertido en emergente, casi tan rápido como los móviles inteligentes se convirtieron en una pieza clave de nuestra vida cotidiana.

Los digital detox son una especie de elemento recurrente entre los contenidos de los medios de estilos de vida y los consejos sobre cómo reducir la dependencia móvil igualmente habituales cuando se habla de salud mental. La relación con los smartphones se ha convertido en los últimos tiempos en compleja. Los consumidores no pueden vivir sin ellos (o eso parece) pero tampoco quieren depender de su existencia en exceso.

Los estudios ya están mostrando además que la conciencia de los consumidores sobre la necesidad de reducir sus tiempos móviles va en aumento y también que los comportamientos de limitación de uso del móvil son cada vez más populares. ¿Nos estamos acercando a una suerte de "apocalipsis smartphone"? Y, sobre todo, ¿deberían empezar los marketeros a preocuparse por ello?

Los analistas han comenzado ya a dar señales de alerta. Un estudio reciente de Hearts & Science ha concluido, como señalan en Campaign, que la adicción a los móviles de los consumidores ha llegado ya a un punto crítico.

Los smartphones han logrado enganchar a los consumidores, que ya dedican un cuarto de su día a las pantallas móviles, pero también han conseguido generar una cada vez mayor crítica, con los consumidores cada vez más preocupados por el impacto que tiene el uso de estos terminales en su salud emocional, mental y hasta, como recuerdan en el medio estadounidense, física. Y, por todo ello, el ciclo parece estar llegando a un punto de cambio.

Las 5 horas de móvil se han convertido en 4

El estudio siguió los patrones de uso de 2.000 participantes que dieron su permiso para que los siguiesen. Con un sistema de medición instalado en sus móviles, siguieron cuánto tiempo pasaban en sus pantallas. A esa prueba, se le sumó una investigación de observación directa con consumidores.

Las conclusiones dejan claro que los consumidores han empezado a saturarse del móvil. Un 36% de los participantes aumentó el tiempo que dedicaba a los contenidos móviles, pasando de estar una media de 5 a una de 6 mirando la pantalla del móvil. Sin embargo, la mayoría de los participantes en el estudio redujo su tiempo móvil. En los 14 meses que duró el estudio, un 64% de los participantes pasó de las 5 horas medias de tiempo móvil a dedicarle 4.

¿Por qué lo hicieron? La clave está en lo que el móvil consume de sus vidas. La mayoría de los encuestados, un 54%, reconoció que había reducido el tiempo que pasaba ante la pantalla de su móvil porque sentía que estaba simplemente desperdiciando su tiempo. Tras ellos se sitúan quienes preferían reducir el tiempo móvil para pasar más tiempo con sus amigos y sus familiares.

Y los consumidores que lograron reducir sus tiempos móviles aseguraban que habían logrado sentirse más felices, incluso "durmiendo y haciendo ejercicio mejor" y consumiendo otros contenidos en el tiempo que le habían robado al móvil.

Lo que dice para las marcas

Estos datos tienen un impacto en lo que interesa a marcas y a empresas. El móvil se ha convertido en uno de sus embajadores predilectos en lo que se refiere a mensajes, publicidad y hasta pasarelas de ventas, pero ¿qué ocurre si los consumidores están migrando sus hábitos - de nuevo - y reduciendo el tiempo móvil? ¿Qué pasa con toda esa publicidad que se ha ido a ese espacio?

Las compañías necesitan, por tanto, ser conscientes de esta tendencia y de cómo afectará a lo que hacen.

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