PuroMarketing

Esta navidad acabamos de celebrar el 106 aniversario del Street Marketing ‘geolocalizado’, y de su figura más emblemática: Papá Noel.

Fue en Chicago, en 1902, cuando apareció, por primera vez, la figura de Santa Claus, como vehículo de “promoción”, en una campaña titulada “Help send Santa down 10,000 chimneys” (“Ayuda a enviar a Santa a 10.000 chimeneas”). El objetivo de aquella campaña consistió en recaudar fondos para una de las más antiguas ONGs americanas: Volunters of America.

Desde entonces, cada año, este personaje barbudo hace su aparición estelar, en nuestras calles, antes de las fiestas de Navidad.

Un pionero de la ‘Geolocalización’

Entradas de centros comerciales, de grandes almacenes de juguetes, cruces de calles… El Street Marketing basado en la imagen de Santa Claus siempre fue geolocalizado.

El objetivo era bien captar la atención de los niños, y dirigir a los padres hacia la compra navideña, o bien alcanzar el máximo número de personas, en lugares de importante densidad peatonal.

¿Miedo a la novedad?

En estos tiempos de “crisis”, de índices de consumo por los suelos, de bajones de confianza por parte del consumidor…, el instinto de supervivencia empuja a las empresas a concentrarse en lo eficiente, en lo que siempre funcionó, en la vuelta a los clásicos, a lo concreto…, bajo el lema: “el periodo no está para probar novedades”.

Usar el Street marketing en su planificación es volver a una de las técnicas de promoción más antigua y eficiente.

Con más de 100 años de antigüedad, esta práctica promocional se basa en valores humanos de proximidad y de intercambio, conceptos de los cuales se están alejando algunos medios, por culpa de una cierta saturación.