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¿Fin del coronavirus? Puede que no en las noticias, pero sí en las campañas publicitarias que intentan llegar a los consumidores en el verano de 2021
Los anuncios del verano han vuelto ya con su temática a la más absoluta normalidad

Los primeros en volver fueron los anuncios de los destinos turísticos. Si en las campañas de Navidad y de principios de año los destinos turísticos todavía hablaban de seguridad y hasta más del encuentro futuro que del inmediato, las de la primavera ya lo habían olvidado.

La campaña de verano de 2021 calentaba motores y apelaba al hartazgo pandémico de la población española. Los anuncios de los destinos turísticos eliminaron las mascarillas, las restricciones y los efectos de la crisis del coronavirus.

Se centraron, por el contrario, en espacios idílicos, disfrute y vacaciones, al menos vacaciones como siempre las habíamos conocido. Y esa se convirtió en la norma: la tónica dominante del marketing turístico ha sido la ilusión de normalidad. Vendían un verano que casi parecía en un mundo paralelo, en el que el coronavirus no había existido.

Ahora, con el verano ya a toda máquina, es el momento de ver si esa tendencia se aplica a todos los anuncios del verano. Lo es. Las campañas del verano 2020 ya apelaban a los clichés recurrentes, con el sol y la playa como elementos habituales aunque sin olvidar que ese era un verano "diferente".

Sin embargo, las campañas del verano 2021 han seguido la línea marcada por las empresas de la industria turística. En sus acciones, el coronavirus se ha terminado, no ha dejado ni huella. Las campañas publicitarias de este verano podrían ser las de un verano cualquiera, con su avalancha de música pegadiza, sus piscinas y sus playas y ese recurso recurrente al Mediterráneo.

Las dos grandes tendencias

Si hay algo que se puede decir de las campañas de este verano es que siguen dos grandes tendencias. Está, por un lado, la exaltación idílica de la playa. Por otro, está el echar mano del humor.

La playa es, nuevamente, la gran protagonista del anuncio de Estrella Damm. La compañía mantiene en Amor a primera vista el vender la sostenibilidad, como ya hizo en campañas previas, pero ha vuelto a sus clásicas historias de amor veraniego y sus estrellas famosas como protagonistas (son Mario Casas, Mireia Oriol y Joan Amargós).

A eso se suma este año el verso. Como este es uno de esos anuncios de verano-Mediterráneo, todo ha sido grabado en Menorca.

También, aunque esta podría encajar en el nicho de marketing turístico que ya dio señales de tendencia a principio de temporada, el anuncio de Balearia, la compañía de ferries. Su anuncio también presenta una playa idílica para vender.

La otra gran tendencia está en el uso del humor. Es lo que hace la campaña de la ONCE, que además ha creado una canción ultrapegadiza para posicionar su mensaje (no es la primera vez que la ONCE crea canciones pegadizas: no hay que olvidar el año en el que sus canciones publicitarias fueron la canción del verano).

La campaña del Extra de Verano toca todos los palos de lo típico del verano, como piscinas y playas, con un mensaje body positive.

Aunque quizás la campaña que usa el humor y que tendrá más eco (sus campañas suelen lograrlo) es la de la Lotería de Navidad. Un matrimonio pasa sus vacaciones en la costa, con el marido obsesionado con preguntárselo todo a su asistente de voz para hartazgo de la esposa.