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Los anuncios molestos son uno de los principales motivos de queja de los consumidores. Los internautas odian los anuncios que los asaltan mientras están navegando en internet, especialmente aquellos que incluyen música, que impiden seguir viendo lo que se estaba leyendo mientras el anuncio no se cierra o no se encuentra la x que permite hacerlo o aquellos que se despliegan cuando se pasa con el cursor por encima de algún lugar específico.

Las molestias derivadas de los anuncios no solo están dañando la experiencia de navegación online y no solo están haciendo que los internautas sean cada vez más críticos con los medios en los que se incluyen estos anuncios tan molestos y con las marcas que están detrás de ellos. Los internautas son cada vez más proactivos a la hora de expresar su desencanto y de tomar medidas en el asunto. Las quejas online contra los anuncios son cada vez más recurrentes, pero además los consumidores están posicionándose de forma mucho más activa en la lucha contra los mismos. El boom de los adblockers, que ha protagonizado toda clase de análisis y artículos en los últimos meses, se explica, de hecho, por este creciente descontento con la publicidad existente en internet.

Pero lo cierto es que no solo se juega el favor de los internautas con la publicidad móvil intrusiva y molesta: también se está jugando el posicionamiento web. Google ya ha señalado en muchas ocasiones que no es nada favorable a los anuncios intrusivos y molestos y que los considera más bien spam que otro tipo de elemento. Por tanto, no es de extrañar que este tipo de anuncios puedan llegar a tener un cierto peso a la hora de conseguir un mejor o un peor posicionamiento en los resultados de búsqueda.

Y, por ello, los anuncios molestos pueden, en realidad, estar lastrando no solo la experiencia de usuario sino también el SEO. Ese es el punto que defienden en un análisis en MarketingProfs, en el que señalan que los molestos interstitials podrían estar haciendo que el posicionamiento móvil de las webs sea mucho más negativo de lo que debería ser.

Los interstitials son especialmente molestos cuando se accede a través de un dispositivo móvil. Los consumidores ya los odian de forma generalizada cuando acceden a una web a través de escritorio, ya que estos lastran la experiencia de usuario y hacen que acceder al contenido sea algo más lento. En dispositivos móviles, ocupan toda la pantalla, son mucho más difíciles de cerrar y, además, no están pensados realmente para ese tipo de dispositivos, lo que hace que no funcionen especialmente bien en ese soporte.

Google lleva unos cuantos años señalando que los interstitials crean una mala experiencia de usuario y ha realizado diferentes experimentos para probarlo. En uno probaron a emplearlos para anunciar la app móvil de Google +: el 69% de los visitantes abandonaba la página que iba a visitar antes incluso de que se cerrase el anuncio y, por supuesto, no hacían clic en el mismo. Otro experimento de Google realizado poco después probó a medir cómo afectaba al tráfico general del site el usar este tipo de publicidad. Tras eliminar el interstitial, el tráfico creció en un 17%.

Con los datos en la mano, Google decidió que los anuncios con estas características eran molestos, dañaban la experiencia de usuario y que debía ser proactivo a la hora de eliminarlos.

Impacto negativo en SEO

Y ahí es donde entra el arma más poderosa que Google tiene: la compañía es la responsable del buscador más empleado del mundo y en el que todas las páginas quieren salir bien posicionadas. Un cambio en el algoritmo de Google puede tener efectos generalizados en la red. Al fin y al cabo, su último cambio ha hecho que las páginas al fin se preocupen por ser responsives en móvil y los anteriores acabaron con el modelo de negocio de las granjas de contenidos.

Ahora Google le ha declarado la guerra a los interstitial y estos se convertirán en un elemento penalizable cuando se está haciendo SEO para dispositivos móviles. La compañía lo anunció hace unos días, aunque lo cierto es que se podría decir que se venía venir. Google no ha mantenido oculto en los últimos meses sus opiniones sobre estos formatos publicitarios.

¿Qué es lo que hará Google a partir de ahora? Según explican en MarketingProfs, las páginas que empleen interstitials que oculten una cantidad de contenido "significativa" no serán consideradas mobile-friendly y por tanto no serán posicionadas de forma destacada en los resultados de búsqueda móviles. Los interstitials se convierten así en un elemento más a tener en cuenta en el terreno móvil, el último en el que Google tomó cartas en el asunto y sobre el que actualizó su algoritmo hace unos meses. Entonces, exigía que las páginas fuesen responsive y que los links estuviesen situados de forma correcta, es decir, que no se potenciase o no se evitase el síndrome de los dedos gordos.

El movimiento de Google podría acabar para siempre con los interstitials, al menos en los dispositivos móviles. Lo positivo es que los internautas tendrán al fin la experiencia de uso que estaban demandando, sin molestias frustrantes y especialmente negativas. Por otra parte, los anunciantes tendrán que empezar a buscar alternativas.

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