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Uno de los elementos que se repiten cuando se analiza el boom de los adblockers y el hecho de que cada vez son más los consumidores que los emplean y más los anuncios que bloquean es que, al menos, no toda la publicidad ha conseguido ser eliminada por estos sistemas. La publicidad nativa, que está integrada en el medio en el que se sirve de una forma bastante orgánica, consigue escapar a la censura de estas herramientas y logra posicionarse de un modo imbatible. Los adblockers no consiguen eliminar esos contenidos y no logran frenar su reproducción.

Pero las cosas podrían estar cambiando y la publicidad nativa podría ser la próxima gran víctima de estas herramientas, creando un escenario en el que las marcas lo tendrían todavía más difícil para llegar a los consumidores y apurando aún más la situación de los medios de comunicación online (cuya única fuente de ingresos es, de forma mayoritaria, la publicidad online). El navegador Opera, que acaba de lanzar una nueva versión, acaba de introducir el adblocking nativo.

Opera es un navegador minoritario (no tiene la cuota de mercado ni de Chrome ni de Firefox), aunque tuvo su gran momento de gloria en dispositivos móviles en el comienzo del boom de los smartphones porque su navegador para móviles ocupaba menos y era mucho más rápido que las otras alternativas que existían entonces en el mercado. La compañía acaba de lanzar una versión del navegador que trae de serie un sistema adblocker. Mientras se navega por internet, el navegador elimina los anuncios, consiguiendo así que la navegación sea mucho más rápida. Si no hay anuncios, aseguran, la velocidad de carga de algunos sites puede alcanzar a ser hasta un 90% superior, aseguran.

Pero la cuestión no es tanto lo que este sistema cambia en carga de sites sino la puerta que acaba de abrir en lo que a navegación online se refiere, ya que entre esos anuncios que el consumidor podrá directamente bloquear también estarán los anuncios nativos, como apuntan en un análisis en Warc.

La cuestión no es en realidad algo nuevo. Los medios y los anunciantes ya se han estado preguntando en los últimos tiempos el riesgo al que están expuestos este tipo de anuncios y el tiempo en el que los sistemas de bloqueo de publicidad tardarían en lanzarse a por ellos. Como apuntaban diferentes fuentes de la industria a The Wall Street Journal el pasado otoño, el hecho de que muchos de estos anuncios nativos se sirvan empleando una tecnología específica hace que sean en realidad vulnerables a estas herramientas. "Hay muchísima preocupación entre los medios", concedía entonces un miembro de la industria.

Los medios y los anunciantes no están de acuerdo

Y mientras los adblockers se están haciendo cada vez más y más fuertes en el mercado y a medida que van creciendo más y más en sus capacidades técnicas, la industria simplemente está teniendo miedo a lo que va a suceder. Aunque el problema es grave y aunque afecta a muchas y muy variadas cabeceras, los medios (y los anunciantes) no se están poniendo de acuerdo sobre lo que deben hacer para luchar contra ellos.

Los medios tienen claro que odian los adblockers, pero ese es el último punto en el que son capaces de ponerse de acuerdo. Sobre cómo luchar contra ellos no hay consenso: hay quienes limitan el acceso a contenidos, quienes se están pasando a las paywalls o quienes se lanzan a campañas de concienciación que no siempre llegan realmente al consumidor. Los medios, demostraba un estudio reciente, lo intentan, sea como sea, aunque no siempre consiguen lograr algo. En los últimos días, los organismos del mundo de la publicidad han vuelto a insistir en que el modelo es pedir al consumidor que elimine el adblocker (aunque lo cierto es que eso, hasta ahora, ha dado pobres resultados).

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