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¿Cuáles son las razones por las que los consumidores están tan hartos de este tipo de anuncios?

Si se le pregunta a un consumidor sobre cuáles son los anuncios que más le molestan, posiblemente tenga que pararse a pensar durante un largo rato. Cada uno tiene sus 'favoritos' entre los formatos odiados y ese tipo de anuncio que le causa desesperación y frustración. Posiblemente, para muchos sea ese favorito entre los peores el anuncio que acompaña a algún vídeo. Y, sin duda, si se pregunta directamente al consumidor que piensa de ese tipo de anuncios estallará en un alud de quejas. Se podría decir que nadie disfruta con los anuncios que acompañan a los anuncios en vídeos online y que todo el mundo los odia.

La situación no es nueva, pero no por ello menos preocupante. Si nos remontamos a dos años atrás, ya se pueden escuchar las frustradas quejas de los consumidores, que se mostraban completamente hartos con este tipo de contenidos y que no lograban empatizar con ellos. Las marcas parecían estar saboteándolos sirviendo unos anuncios que solo les hacían perder el tiempo y que deterioraban la experiencia. Años después, la situación es mucho peor. Los anuncios en vídeo son cada vez más habituales y han empezado a invadir muchos más espacios y muchos más lugares, asaltando al consumidor cuando menos se lo espera (o en realidad cuando ya se lo espera: el internauta se ha dado cuenta de que los anuncios en vídeo están en todas partes y por tanto que aparecerán en cualquier lugar). Los precios de este tipo de anuncios no para de subir y el interés de las marcas por ellos también ha ido a la par. El mercado se ha convertido en una especie de escenario en el que todo el mundo parece obsesionado con este tipo de anuncios y con cómo hacer posible que se sirvan más y más.

Y mientras la fiebre del anuncio en vídeo va en aumento, las quejas no han dejado de ir a la par. Los medios se han entregado a una larga lista de 'prácticas cabreantes' que hacen que los consumidores se frustren más y más y se sientan más y más timados por la publicidad online en vídeo. Incluso los formatos más tradicionales consiguen resultados nefastos en las encuestas de satisfacción: así, solo un 6% de los internautas recibe de buen grado los anuncios en vídeo en pre-roll.

¿Cuáles son las razones por las que los consumidores están tan hartos de este tipo de anuncios?

Las marcas y los medios se han olvidado del consumidor

El punto del que todo el mundo debería partir y que debería marcar todos los análisis sobre qué es lo que está haciendo que los consumidores odien este tipo de contenidos y este formato publicitario es un hecho que ha lastrado toda la estrategia en publicidad en vídeo en internet. En la escalada del formato y en el creciente interés de marcas y medios, todos ellos han olvidado al consumidor. No están pensando en su experiencia de uso ni en lo que les hará más receptivos o más abiertos a lo que se les va a mostrar sino más bien en cómo es posible sacar más tajada de esto. Si todo el mundo está viendo vídeos, yo quiero estar ahí. Si todas las marcas quieren comprar ese espacio publicitario, yo quiero vendérselo.

Esto es lo que ha llevado a que los anuncios en vídeo hayan aparecido casi debajo de las piedras y lo que ha hecho, además, que estos anuncios sean casi cualquier cosa. Lo importante es simplemente estar y las marcas no se han parado a pensar como de ese modo están dañando todo lo demás.

Los anuncios en vídeo no están pensados para la red

Y con ese estar y estar ya las marcas han entrado en una suerte de debacle en la que lo importante es meter el mensaje en ese lugar, casi sin que importe el mensaje en sí. ¿Qué es lo que esto hace? Muchas veces los anuncios que se sirven en internet no son exactamente anuncios pensados para la red. Los anuncios en vídeo son muy largos, muy poco internet friendly y muy poco memorables. Las marcas no están además aprovechando todo el potencial que la red les da. En un entorno interactivo y en el que se puede tener respuesta inmediata, ¿por qué seguir usando anuncios dignos de la tele?

O son indignantes en forma

No es el único punto en el que los anuncios en vídeo resultan indignantes y no es el único que hace que los consumidores se desesperen. Los medios tienen mucha culpa de algunos de los elementos que hacen que la experiencia de ver anuncios en vídeo sea deleznable.

Uno de los problemas que más indigna a los consumidores es el hecho de que los anuncios no están en espacios que deberían estar. Por ejemplo, los medios suelen meter anuncios en todos sus vídeos, sin que importe que sean vídeos más cortos que el propio anuncio en sí. Tras ver tres anuncios, el internauta accede a un vídeo de 30 segundos, lo que resulta muy indignante. No es el único punto que lleva al enfado. Los medios también ponen anuncios en vídeos que son realmente contenido extraído de YouTube (y que por tanto no les pertenece) o en vídeos de mala calidad (¿quién no ha accedido al vídeo de una noticia para descubrir que es un bruto de una toma de agencia que el medio ni se ha molestado en editar?).

No son los únicos problemas de presentación de los anuncios en vídeo. Los medios emplean tácticas como que empiecen solos o que al llegar al final del vídeo aparezca otro anuncio en autorun, técnicas tan frustrantes como los anuncios en vídeo que se ocultan en el cuerpo de las noticias. A eso hay que sumar que muchas televisiones que publican sus contenidos en la red lo hacen sirviendo anuncios que se suman de forma automática, cortando malamente el contenido y haciendo que la experiencia de visionado sea menos buena.

Internet móvil nos hace menos receptivos ante las 'tonterías'

A todo esto hay que sumar que los consumidores acceden cada vez más a los contenidos en vídeo a través de sus dispositivos móviles, lo que hace que estos anuncios frustrantes se sirvan en estos dispositivos y se coman, con ello, parte de los datos contratados por el consumidor, haciendo que la experiencia sea todavía más indignante.