PuroMarketing

Una de las quejas recurrentes de los internautas es la publicidad. Los anuncios online, una parte fundamental del modelo de negocio de la red (que se sostiene de forma mayoritaria con los ingresos que reportan los anuncios), son considerados molestos y muchas veces abusivos. Para los internautas, resultan muchas veces un lastre sobre la propia experiencia de navegación y también un elemento que hace que vean a la marca, empresa o producto que se anuncia de un modo mucho más negativo.

Para los medios, estos anuncios que parecen casi imposibles de evitar se han convertido en una de las maneras que han encontrado para luchar contra la caída de ingresos publicitarios online. Además de que los precios han caído en los últimos tiempos, hay que sumar que los consumidores cada vez hacen menos clic en los anuncios online (uno de los principales modos de pago de los mismos) y les hacen mucho menos caso, lo que hace que medios y otros soportes publicitarios estén casi desesperados por hacer que los consumidores pinchen en los anuncios.

Sin embargo, esta coyuntura ha creado un clima no muy propicio para la publicidad online. Los formatos cada vez más molestos han hecho que los internautas sean cada vez más críticos con los mismos y más proactivos a la hora de no verlos. Los medios tampoco han logrado que las cosas vayan mejor en lo que a lograr mejores resultados económicos de forma sostenible. La situación es por tanto de crisis.

La industria se ha manifestado sobre el tema (se podría decir que una vez más). Un grupo de compradores de publicidad y de vendedores de publicidad tanto del mercado estadounidense como del de Europa Occidental han firmado una especie de manifiesto reclamando que la industria deje de emplear formatos que resultan molestos. La Coalition for Better Ads ha hecho este manifiesto porque considera que estos son los tipos de anuncios que hacen que los consumidores sean negativos y poco receptivos ante los anuncios y los que han impulsado, por tanto, el crecimiento de los adblockers.

¿Cuáles son estos anuncios? Según sus análisis, deberían entrar en el listado aquellos anuncios pop-up, los anuncios de vídeo en autoplay con sonido, los animados demasiado llamativos y los anuncios que cubren la pantalla al completo y no dejan ver el contenido que han escondido debajo. También meten en el mismo saco a aquellos anuncios que aparecen antes o después del contenido con una cuenta atrás (esos que no permiten cerrarlos antes de que pasen ciertos segundos), los que cubren más del 30% de la página, los prestitial o los que se quedan pegados y hacen imposible hacer scroll y perderlos de vista. En total, se podría decir que el estudio ha señalado 6 formatos publicitarios que resultan muy molestos en escritorio y 12 que lo hacen en formato móvil.

La existencia de estos formatos publicitarios y, sobre todo, la reacción de los consumidores a los mismos resultan problemáticas ya que hacen que la situación se enquiste y la recepción de los mismos sea cada vez más negativa. Por un lado, los medios están hipotecando sus ingresos futuros. Por otro, las marcas se están encontrando con que el soporte será cada vez menos efectivo.

Mucho ruido y pocas nueces

Pero se mire por donde se mire ni la situación es nueva ni la reacción de la industria a la misma lo es. El problema de los anuncios molestos son viejas noticias, un problema que lleva años dando vueltas por el mercado. Las críticas de la industria ante la situación y las conclusiones de tenemos que cambiar y que hacer algo también lo son.

El problema está en que las palabras no están realmente acompañadas por hechos. Por mucho que se diga y por mucho que se reflexione, las cosas no están cambiando en absoluto. Muchos de esos formatos siguen siendo omnipresentes en la red y están además creciendo en peso y en importancia. Además, muchos de esos formatos ultramolestos están muy presentes en medios considerados de referencia, páginas muy populares y con mucho tráfico que son las que los internautas visitan de forma recurrente.

Y mientras la industria no pase de reflexiones a acciones concretas no se va a lograr realmente mucho. Las recomendaciones y las quejas ante el efecto que este tipo de anuncios tienen sobre la experiencia del usuario no están consiguiendo un gran cambio. Son, en realidad, mucho ruido y pocas nueces.